La Botella Nº12: Mi “CALL” particular: de Potsdam a Silicon Valley, pasando por Hiroshima y Nagasaki

Hiroshima 1945…. y Hiroshima 2015

Hace setenta años, concretamente el día 17 de julio, comenzó la Conferencia de Potsdam. Un día antes en el desierto de Alamogordo terminó con éxito el primer ensayo atómico y se decidió que Truman personalmente informaría a Stalin sobre el rotundo éxito del “Proyecto Manhattan”. Durante su paseo alrededor de la residencia de la delegación oficial soviética, el presidente de los Estados Unidos soltó a Stalin la noticia y recibió un escueto: “Felicidades”. Según cuenta Allen Dulles, la “vaca sagrada” de la inteligencia norteamericana, la única manera de parar los pies a Stalin en Europa era enseñándole que no se trataba de un farol.

El día 2 de agosto terminó la conferencia de “Paz” y el día 6 de agosto el bombardero B-29 bautizado como “Enola Gay” en honor a la madre de su piloto, dejó caer a la “Little Boy” sobre Hiroshima. Unos días más tarde la ciudad japonesa de Kokura tuvó mejor suerte. La excesiva nubosidad y el humo procedente del bombardeo de otra ciudad cercana obligaron a lanzar la segunda bomba atómica «Fat Man» sobre Nagasaki. Esta vez fue otro bombardero B-29 bautizado como “Bockscar”. Oficialmente las bombas atómicas fueron lanzadas para forzar la rendición de Japón en la II Guerra Mundial. Y así comenzó la nueva era.

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La botella Nº7: “La vida es bella” o las donaciones de un prostíbulo a la Guardia Civil.

Jorge Fernández Díaz
La imagen prestada de http://www.elperiodicoextremadura.com con agradecimiento

¡La vida es bella! Y no porque así afirmó Roberto Benigni. Incluso, diría, a pesar de lo que él nos contó en su película. Aquella historia sobre el Guido Orefice, un inolvidable joven italiano de origen judío, nos reventó las almas, arrancó las lágrimas y nos puso colorados delante del espejo de nuestra conciencia colectiva.

Cuando yo digo que la vida es bella, es bella de verdad. Despierta emociones positivas, llenas de humor y de risa, muy necesarias para una sociedad como la nuestra, que deambula casi perdida por la senda de la recuperación económica y social. ¡Fijase que noticia más divertida! Al parecer un prostíbulo financió los actos de la Patrona de la Guardia Civil. Sufragó los gastos de la celebración de la festividad. Y según el artículo publicado en “El País”, la cosa no se limita exclusivamente a esta fiesta ni tampoco solo a Tudela:

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