La botella Nº 85: “Papa Francisco y el genocidio armenio vs Mario Draghi y el Brexit”

draghi y papa

Soy una persona laica. Pero tengo un profundo respeto al actual Papa Francisco. Junto con Mario Draghi los dos están muy por encima de la masa gris de la clase política europea. El primero clama al cielo para que la humanidad no olvide la misericordia y sepa vencer el mal con el bien. El otro clama a los gobiernos por políticas fiscales y reformas eficientes, explicando una y otra vez que la política monetaria solo sirve para estirar, pero no puede empujar una economía que adolece de dinamismo. Y a los dos les ignoran olímpicamente…

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La botella Nº 28: Cuba, Cristo y Castro

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A la llegada del Papa a la Habana

Difícilmente en el panorama político actual se puede encontrar a alguien con mayor carisma que el Papa Francisco. Su valentía, sinceridad y la inteligencia han hecho de él una figura pública que levanta pasiones, atrayendo la atención ahí donde va. Probablemente su visita a Cuba ahora no genera grandes titulares en la prensa internacional como lo hizo la histórica visita de Juan Pablo II en enero de 1998, pero no es ni menos importante, ni tampoco más superficial.

Mientras la atención internacional se centra en el acercamiento político entre los Gobiernos de La Habana y Washington y los conceptos de “patriotismo”, “dignidad”, “soberanía” y “libertad” adquieren su significado perdido, otros monstruos se vislumbran en el horizonte. Y son mucho más peligrosos que los viejos líderes cubanos que no han sembrado la semilla del liderazgo, convirtiéndose en tiranos y dictadores.

El verdadero problema para los cubanos del siglo XXI no es el régimen castrista o el bloqueo anacrónico que tienen los días contados, es la transformación de la sociedad que tienen por delante. Y los jóvenes de la isla de la Juventud son el verdadero objetivo del viaje del Papa a Cuba. Ellos crecieron bajo la tímida presencia de la iglesia católica en Cuba que tuvo que pagar un precio caro del silencio condescendiente para mantener sus puertas abiertas a la nueva congregación. ¿Valió la pena? La respuesta no es fácil y Jorge Mario Bergoglio lo sabe. Por eso hoy él está ahí.

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