La botella Nº 100: “Mi hija, mi amante, mi mujer, mi hermana…”

mitterand_et_anne_pingeot

Cuando ellos se conocieron, él tenía 46 años y ella 19. Él casado, ella soltera. Se enamoraron. Tuvieron una hija. Y desde entonces él sostenía una doble vida, con dos familias y dos hogares. Durante más de 30 años. En una de sus cartas a su joven amada él decía así: Siento hacia ti la ternura total que sin duda exige nuestra extraña condición: el incesto absoluto. Mi hija, mi amante, mi mujer, mi hermana, mi Anne, mi siempre y mi para siempre, mi fuente del fondo de los tiempos… Si yo no fuera amado y atravesado por todas las flechas, me quedaría aún fuerza suficiente para lamerme las heridas y desear de ti el beso con tu sabor, la señal impalpable, el sello con la marca indisoluble (y que nadie percibe aunque ofrezca al mundo su verdad, el amor del alma), me quedaría aún fuerza para amarte en silencio”.

Sigue leyendo

Anuncios