La botella Nº 155: “Mi homenaje a Borís Pasternak”

Boris Pasternak

Hace 129 años el 10 de febrero de 1890 nació Borís Pasternák. Y hoy es su cumpleaños. El gran escritor, traductor y poeta siempre será recordado por mostrar al mundo las bellezas y penurias del ser humano. Leer a Pasternak es como escuchar la música de Serguéi Rajmáninov. Su obra es tan cosmopolita y al mismo tiempo tan rusa, su lenguaje original lleno de virtuosismo, expresión lírica, y solidez estructural son fácilmente reconocidos en todas sus manifestaciones artísticas. El romanticismo tardío de la escuela rusa, la tierna mezcla de la lírica de Marina Tsvetayeva con el inconformismo de Rainer Rilke.

Todo hombre, al nacer, es un Fausto capaz de comprenderlo, probarlo y expresarlo todo” dijo Yuri Zhivago. Sospecho que ni su autor, ni el propio protagonista médico y poeta podrían imaginar qué clase de inverosímiles acontecimientos les esperan a los dos a lo largo del siglo XX. El joven escritor perseguido en la URSS por su forma de ser, se convirtió en la víctima inocente de la guerra fría. Mientras el KGB intentaba sustraer en Italia el manuscrito de “Doctor Zhivago”, la CIA detuvo en Malta un avión con otro volumen mecanografiado abordo para poder fotocopiarlo promover su publicación en ruso fuera de la URSS para facilitar la carrera del autor hacia el Nobel, considerada imprescindible para salvarle de la cárcel y del campo de concentración Gulag. Y de paso humillar a Kremlin.

Qué cruel locura, que estupidez tan infinita… Pasternak jamás entendió que las autoridades soviéticas le tratasen como enemigo cuando su único pecado había consistido en mostrar al mundo la historia de su país y el amor de un hombre lleno de incongruencias, melancolías, angustias. El resto de sus sentimientos puros se resumen en un solo nombre: Lara.

Pasternak nunca buscaba el protagonismo fuera de la literatura. Tampoco se ha caracterizado por nihilismo histórico, nacional o personal. Todo era cercano y querido para él, cercano y querido para cada persona que lee y piensa. Escribió magníficos poemas en los que los minutos comienzan a sonar voces poderosas y gentiles, amenazadoras y risueñas de Beethoven, Goethe, Shakespeare. Poemas sobre Mefistófeles y Margarita, sobre Desdémona y su Otelo, sobre Ofelia enamorada del Príncipe Hamlet, también sobre Balzac.

Y un cuarto de siglo después de estos versos, redescubrió a Shakespeare para el lector ruso. Las traducciones de “Romeo y Julieta” de Pasternak, “Antonio y Cleopatra”, “Otelo”, “Hamlet” son traducciones de una fidelidad maravillosa, no solo formal, sino también hechas con absoluta lealtad de sentimiento y espíritu del genial autor.

Y junto con los clásicos, Pasternak traduce hábilmente a sus homólogos y contemporáneos georgianos. A través de Pasternak, el lector ruso recibió como muy cercanos a muchos poetas georgianos. A menudo, cuando un escritor se convierte en traductor, esta es una señal de que no tiene nada que decir sobre la modernidad y por eso se esconde de ella en el eterno castillo del clasicismo. Algunas personas pensaron que Pasternak, en la traducción, estaba tratando de alejarse de la realidad. Pero esto no es cierto. No solo la mayoría de los poemas georgianos traducidos por él son una realidad viva y profundamente sentida, también lo es Shakespeare.

Con ayuda del indudable talento del traductor y poeta ruso, el otro genio inglés se convirtió en el defensor de los valores trascendentales del ser humano en un país, donde la vida de sus ciudadanos valía mucho menos que la repugnante propaganda del régimen. Por eso Pasternak tuvo un éxito tan brillante en sus traducciones. El dramaturgo, poeta y actor inglés tan entusiasta, tan sabio, tan lirico recobró la vida de nuevo en las tradiciones de Pasternak y se hizo muy querido por el lector ruso. Hasta tal punto es cierto, que vuestro fiel servidor y autor de esta botella ligó por primera vez en su vida leyendo en voz alta a Shakespeare en ruso, precisamente traducido por Pasternak. Todavía recuerdo muchos de sus sonetos.

La poesía de Pasternak preserva cuidadosamente todo lo que es sagrado en la cultura humana universal. La frescura percepción de su prosa no dibuja la imagen completamente terminada, no describe el evento desde el principio hasta el final, no revela la profundidad del abismo del hombre línea tras línea, sino deja al lector dibujar y averiguar el retrato detallado de sus héroes. Este es un proceso de la creación compartido con el lector. Qué agudo sentido del tiempo, la sensación, los minutos y las edades se necesitaban para transmitir, por así decirlo, la experiencia de la noche misma, cuando Yuri revela su secreto a Lara…

Pero no solamente la lírica ocupaba su corazón. Durante la segunda guerra mundial Pasternak escribió sobre el destino y la gente de Stalingrado y Leningrado, sobre la gran ira, que se convirtió en un leitmotiv para todos los soviéticos en los días en que el enemigo de todos los seres vivos y humanos “hizo lo que quería, como Herodes en Belén“, cuando la población civil paralizada por las bombas alemanas moría todos los días.

Pasternak escribió sobre la destreza de los soldados soviéticos, sobre los “héroes sin nombre de las ciudades sitiadas“, sobre aquellos cuya apariencia esconde “el alma en el corazón humano” como la cosa más preciosa que había experimentado. Y a continuación en su narrativa se presenta un aspecto diferente de la guerra, su vida cotidiana, que se convirtió en rutina: su casa cerca de Moscú, oscurecida y disfrazada por la guerra, pero llena de vida, con el árbol de Navidad, sonrisas y esperanzas. Esta es la madurez del poeta, el masterclass del escritor. Es aquí donde se le presenta una simplicidad sin precedentes, no la que conlleva el silencio completo, sino la que, con la inspiración más fuerte de la verdadera poesía, arte inseparable de la verdad pura e irrefutable, llega al corazón, se vuelve clara y querida para todos.

Han pasado muchos años desde que por primera vez abrí el libro Borís Pasternák. Y todavía me maravilla la unión tan compleja e ingeniosa del escritor con el lector. Sí, quizás para un lector europeo Pasternak ha sido a la vez difícil y complejo, pero en realidad no es así. Simplemente Pasternak es autosuficiente, conserva la mirada de un sabio anciano y el corazón de un joven enamorado. En busca de nuevos sentimientos, de una nueva persona, de una nueva felicidad, junto con su nuevo héroe, nos atrapa su nueva forma literaria, la claridad que da la perfecta madurez. Su encuentro con el lector es un encuentro cordial, es un encuentro de personas verdaderamente cercanas. Muy individualista, opuesto al “colectivismo” de todo tipo, “apolítico” por naturaleza y que siempre necesita un entendimiento solitario. Así es mi querido Pasternak y así quise hoy homenajear su cumpleaños.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s