La botella Nº 150: “El Tribunal de la Suprema Vergüenza”

Tribunal_Supremo-CGPJ

Érese una vez un juez español que creó en el cuento de la independencia de la justicia en este país multicolor y en su deber de servir al pueblo. Y pobre de él dio un giro jurisprudencial que establecía que eran los bancos y no los clientes quienes debían asumir el coste del tributo. El revuelo que generó su fallo provocó que sólo un día después el propio presidente del Supremo, Carlos Lesmes, diera marcha atrás en la polémica decisión y paralizase cualquier medida al respecto. Y por fin llegó la rectificada y bochornosa sentencia sobre el AJD: El Tribunal Supremo da la razón a los bancos y falla que el cliente pague el impuesto de las hipotecas.

Me hacen mucha gracia los tontos inocentes que pensaron que tal sentencia sería inverosímil por el impacto que causaría poniendo en cuestión la independencia de poder judicial frente al poder de la banca. Muchas voces optaban por una resolución más acorde con los tiempos actuales, una especie de término medio al estilo UE: a partir de ahora pagará la banca (trasladando el coste al cliente), pero sin retroactividad. Una formula salomónica que permitiría salvar las apariencias sin molestar demasiado al poder fáctico. Menuda panda de gilipollas que tíbidamente se preocupaba del componente social del concepto de la justicia…

A ver si de una vez quede claro: este país perteneció, pertenece y siempre pertenecerá a la banca, con todos sus poderes facticos, tácticos, políticos y jurídicos, coronas, membranas etc. incluido. Una situación de desconcierto e inseguridad jurídica en la sociedad importa un bledo cuanto en juego está la pasta del amo. Aquí el PP subió los impuestos y aplicó severos recortes. Y el PSOE ahora pretende subirlos mucho más, ahogando al sector productivo y penalizando el ahorro privado. Y una gran parte de la masacre fiscal de este país ha sido la consecuencia de la factura impagada de los excesos temerarios de la banca nacional.

Tampoco entiendo las voces que piden ahora la dimisión del presidente de la Sala Tercera, Luis Miguel Díaz Picazo por su gestión pésima sin precedentes. ¿Por qué demonios debe dimitir alguien que simplemente hace lo mismo que los demás? ¿Acaso ha pasado algo por privatizar los benéficos y socializar las pérdidas de la banca en la última década? ¿Alguien todavía cree que la banca devolverá algún día al Estado el coste de su rescate? El coste que hemos pagado entre todos. Y a nosotros castiga ahora en Tribunal Supremo. Por eso es tan grave esta sentencia ya que carece completamente del componente emocional necesario de la jurisprudencia: ¿a quién defiende el Pilatos?

La indignación con la sentencia no es un producto de “ser de derechas” o “ser de izquierdas”. Se trata de la dignidad humana. Al Tribunal Supremo solo le faltó afirmar, que la primera sentencia favorable al cliente fue hackeada por los todopoderosos y omnipresentes “hackers rusos” para obligar al Tribunal Supremo corregirla posteriormente, sembrando dudas en la independencia del poder judicial.

Pero amigos, hay un problema que se les escapa de las manos al Tribunal Supremo: una sentencia inaudita que supone una marcha atrás sin precedentes en contra de la propia jurisprudencia del Tribunal y que perjudica a más de 12 millones de familias en España volverá como boomerang a golpear sus sufridos traseros. Y dicho golpe será durísimo. Cuando la plebe pierde su confianza en la clase política y a continuación pierde cualquier fe en las instituciones jurídicas, se acaba el país. RIP ESPAÑA S.A.

Yo no creo en revoluciones sociales, nunca han aportado nada bueno a la sociedad, solo miseria y mucha sangre. El verdadero garante de la paz y de la prosperidad es el desarrollo económico. Y me temo que el verdadero golpe llegará por ahí (lo del plebe descontenta será solamente un tiro de gracia). Los grandes bancos tienen una ventaja competitiva sobre los demás, que no se basa en una fortaleza económica real sino en las distorsiones provocadas por la garantía implícita del gobierno. A la larga, existe el riesgo de que el sector financiero sea un sector cada vez más distorsionado. Y es su punto más débil. Y no lo digo solo yo, lo sostiene un célebre economista y profesor estadounidense Joseph Stiglitz. Cualquier sistema cuyo balance total es más podrido que sano tarde o temprano peta.

De momento es bueno que la gente no conozca el sistema bancario y monetario, si no habría una revolución mañana por la mañana en palabras de Henry Ford. Creo que con el Tribunal Supremo español ya tenemos suficiente, solo nos falta algún Lenin iluminado con influencia venezolana… Sería “completo Camagüey” como dicen los cubanos que saben mucho tanto de los mafiosos y políticos corruptos, tanto de las revoluciones comunistas y sus dictaduras de proletariado….

Al parecer el protagonista de “La rosa púrpura del Cairo” tenía razón: “la gente quiere una vida ficticia y los personajes ficticios una vida real”. Una verdadera tragicomedia…

 

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