La botella Nº 142: “¡Las entidades públicas quieren vender nuestros datos!

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Mientras el escándalo de Facebook y Cambridge Analítica ha puesto en el punto de mira a la red social de Mark Zuckerberg que recopila y vende la información personal de sus seguidores a nivel mundial, aparece otra información aún mucho peor: ¡la participación en el mercado de los datos de las entidades públicas!

La Federación Alemana de Pueblos y Municipios (DStGB) está recomendando a los ayuntamientos que pongan a la venta los datos de sus ciudadanos para aumentar así su nivel de ingresos. Propone concretamente un modelo con concisiones públicas para el uso de los datos como medio de financiación de los ayuntamientos.

La Federación Alemana de Pueblos y Municipios según consta en medios públicos representa los intereses de las municipalidades ante las autoridades alemanas y europeas y está organizada de forma federal. Desde su dirección se subraya que es independiente de los partidos y funciona sin subvenciones estatales. La pertenencia a esta asociación es voluntaria y su domicilio social está registrado en Berlín.

Recuerdo la frase muy llamativa que recientemente ha pronunciado Angela Merkel, canciller de Alemania: “Los datos personales son el petróleo del siglo XXI”. Parece ser que en cierto modo así es. Los datos personales no solamente son valiosos fuentes de información para servicios de espionaje, sino también pueden proporcionar importantes ingresos para empresas privadas y ¡entidades públicas!

Como cualquier otro atropello de derechos civiles, “todo se hace en beneficio de los ciudadanos”. Veo que la doctrina del ministro de propaganda del régimen nacional socialista Paul Joseph Goebbels está más viva que nunca: desde los Urales hasta Silicon Valley, pasando por Berlin. La Federación Alemana de Pueblos y Municipios dice textualmente: “El objetivo es la mejora de la financiación de los ayuntamientos y nuestra propuesta es un inteligente modelo de concesiones que permita a empresas privadas trabajar con los datos que atesoran los ayuntamientos pagando por ello”. ¡Toma ya!

Y todavía no es todo. Llevo tiempo advirtiendo a los políticos regionales de la Comunidad de Madrid que la activa difusión de implantación de denominadas ciudades inteligentes conlleva un peligro intrínseco: ¡una recopilación masiva de datos ante la que los ciudadanos están completamente indefensos! Un claro ejemplo es del Ayto. de Madrid que impulsa su modelo Smart City. Detrás de bonitas palabras hay un descontrol absoluto, incluso consejos de no uso de wifi pública y la descarga de aplicaciones para el acceso a servicios por el peligro que representan para ciudadanos.

¿Cuáles son las condiciones de protección de los datos que estamos entregando cuando instalamos alguna de estas aplicaciones? ¿Qué tipo de medidas se toman en términos de respeto de la Ley de Protección de Datos en la Ciudad? ¿Quién tiene acceso a esos datos? ¿Para qué se usan esos datos? Cuando se descargan las aplicaciones del gobierno de la ciudad solo suele existir la opción de aceptar, y muchas veces piden acceso a la localización, acceso a los archivos del teléfono, acceso a la información de la conexión, a la red, los contactos, y en ninguna parte está específicamente explicitado al ciudadano cuál es la razón por la cual el consorcio pide esos datos.

Volviendo a Alemania, la escandalosa propuesta de la Federación Alemana de Pueblos y Municipios cuenta con precedentes. La privatizada empresa de correos de Alemania “Deutsche Post” (hoy filial de “Deutsche Bank”) ha puesto en “alquiler” datos de sus clientes que durante la última campaña electoral. Dichos datos han sido consultados por los partidos de Merkel, la Unión Cristianodemócrata (CDU) y el Partido Liberal (FDP). Los partidos políticos que obtienen la financión pública pagan una cuota para pingues beneficios de la empresa privada. Una empresa que acumuló dichos datos siendo empresa pública y que ahora los vende siendo privada. La venta de información afectaba a más de 20 millones de edificios, unos 34 millones de familias, y englobaba compras enviadas por correo, correo bancario, condiciones de los edificios, además de sexo, edad y propiedad de vehículo.

Cuando esta información ha sido publicada en la prensa alemana, “Deutsche Post” declaró tras destaparse esta práctica que la operación había sido supervisada por las autoridades de protección de datos, sin que ese hubiera infringido la ley en ningún momento. Los partidos justificaron que los datos habían sido utilizados solamente “de forma anónima” y “en beneficio de la sociedad”. Anteriormente habían realizado ventas o alquileres al catastro y a las autoridades de tráfico.

Los datos son un elemento muy valioso que permiten a las empresas que trabajan con ellos saber de nosotros mucho más de lo que incluso nosotros sabemos de nosotros mismos. Y en manos “poco éticos” pueden acabar con la sociedad de “libertades relativas” que vivimos actualmente.

Muchas veces nuestros datos personales son usados a menudo para el marketing y la dirección de mensajes con fines comerciales. Últimamente también para el marketing y la dirección específica de mensajes con fines electorales. Pero mucho más peligroso aún es su uso para la selección de personal o predicción de comportamientos personales.

Y si “Facebook” tiene todos los datos que los usuarios libremente ceden sin leer ni ser consientes de qué hacen exactamente, con la entrada en este mercado de entidades públicas el panorama cambia: los ciudadanos no hemos cedido estos datos de forma voluntaria, nos han obligado a cesarlos. Y mucho menos hemos dado nuestro consentimiento a las entidades públicas para que comercialicen nuestra información personal sacando beneficios para ellos. ¿Cuáles sería los pasos siguientes? ¿Se pondrá en venta y/o alquiler la base de datos de Hacienda? ¿De hospitales? ¿De la policía?

Y, por último: el escándalo de Facebook y Cambridge Analítica han obligado a la telaraña de Mark Zuckerberg destapar abusos contra sus seguidores (voluntarios o no el tiempo lo dirá). Incluso Zuckerberg se prepara para declarar mañana ante el Congreso de su país. ¿Y qué tenemos aquí en Europa? ¿Vamos a decir como Zapatero sobre la quiebra de “Lehman Brothers” que solo afecta a América? Ya, lo sabemos: el sistema bancario español es el más fuerte del mundo mundial y es inmune a la crisis financiera. ¿Y nuestra democracia también es inmune en la misma medida y proporción?

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