La botella Nº 139: “La policía usa gafas con reconocimiento facial”

Gafas_policia

Ya tenemos un ejemplo real de uso de la inteligencia artificial creada por el hombre y que tiene a su creador en el punto de mira. La policía china está usando gafas con tecnología de reconocimiento facial para detectar y detener a presuntos criminales.

Son gafas de sol oscuras que tienen incorporada una pequeña cámara en la lente derecha y que están permanentemente conectadas a un ordenador central con una base de datos que contiene todos los detalles sobre cualquier ciudadano. No solamente sobre los criminales. Usando dicha tecnología, la policía puede ver casi instantáneamente los detalles personales de cualquier persona, incluyendo su nombre, etnia, género y domicilio.

Actualmente estas gafas, están siendo usadas por la policía china en varias concurridas estaciones de tren y en los aeropuertos ante la afluencia de viajeros que se desplazan en masa para celebrar el Año Nuevo Chino. Uno de los periódicos chinos ha publicado que en pocas horas la policía consiguió arrestar a siete personas sospechosas de estar involucradas en casos de secuestro y atropello durante una operación que comenzó la semana pasada. También han localizado a otras 26 personas que estaban usando tarjetas de identificación falsas.

Entiendo que las necesidades más básicas son las fisiológicas y la seguridad física. Y sólo cuando estas prioridades se encuentran cubiertas, la gente empieza a preocuparse por otros valores como la tolerancia o la libertad. Y no me sorprende que una gran parte de la opinión pública china reaccione positivamente priorizando la seguridad por encima de la libertad. ¿Pero cómo reaccionaríamos aquí?

Hasta ahora los europeos no apoyamos mucho la idea de la restricción de libertades en “pro” de la seguridad. De hecho, en los países de la vieja Europa la tendencia es la opuesta. Pero según parece los rusos y los norteamericanos están más partidarios de potenciar la seguridad aún a costa de perder libertades.

¿Somos conscientes del terreno que estamos cediendo a determinados gobiernos que aprovechan los avances tecnológicos para promover su agenda de “ley y orden”? ¿Quién y cómo controlará a los controladores? ¿Quién tendrá el acceso a la base de datos de un control prácticamente ilimitado? ¿El poder político o el poder factico?

Probablemente no hay respuestas sencillas en ninguna parte. Pero no me siento cómodo con la semejante simbiosis: por una parte, tenemos la tecnología que se desarrolla a velocidad de vértigo y por otra parte tenemos la sociedad que se polariza y se infantiliza también muy rápido. Creo que la sociedad no es plenamente consiente del poder que otorga a la tecnología el hombre que es imperfecto por naturaleza. Con la recopilación de información personal a gran escala por parte del estado hay también otro problema muy importante y su nombre es… la corrupción.

Hace unos días el portavoz de Mercedes-Benz reconoció que una empresa china y cuyo nombre no ha sido revelado, ofreció vender a la marca automovilística alemana información detallada acerca de sus clientes en el país. La información mucho más detallada, incluso, de la que podría recopilar una marca de sus propios clientes con datos financieros, situación laboral y personal, hábitos de conducción, con nombres y apellidos y perfiles reales. Y lo que es aún más valioso para una marca, también ofreció la misma información detallada de los clientes de su competencia. Datos apoyados incluso por información de las bases de datos oficiales del gobierno chino. Ahora imaginemos el valor que puede tener eso para un fabricante, y también la situación en la que quedaríamos los consumidores. Afortunadamente Mercedes-Benz calificó dicha proposición como indecente y a pesar sentir cierta tentación, rechazó la oferta.

Concluyendo las dos noticias, quiero recordar dos frases de dos políticos estadunidenses. La primera y célebre frase de Benjamin Franklin: “Los que pueden renunciar a la libertad para obtener una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad.” Y la segunda de Ronald Reagan: “El hombre no es libre al menos que el gobierno sea limitado.”

Y quizás el uso de la inteligencia artificial contra la libertad del ser humano debe estar limitado. Por lo menos la de doble uso: que puede controlar, pero también esclavizar. Y afortunadamente tenemos un magnífico ejemplo cuando la conciencia humana se impuso al progreso tecnológico: el tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares y el control internacional de la tecnología nuclear de doble uso.

 

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