La botella Nº 134: “España desprecia a sus científicos”

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Lo que está pasando actualmente en los dos grandes centros de investigación españoles, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), es completamente inadmisible. Un centenar de investigadores en situación de precariedad laboral están a punto de ser despedidos por un problema legal “montoriano” que impide la renovación de sus contratos. El origen del problema está en la ley de presupuestos de 2017 que deja en un callejón sin salida a estos dos centros: impide la renovación de los contratos temporales y también el poder hacer contratos indefinidos.

El problema es mucho más que un problema burocrático. Los 79 jefes de grupo y responsables de equipos advierten de que la salida de este personal significará el «desmantelamiento» de las dos grandes instituciones.

Este país entiende el empleo para los científicos como algo residual, sin importancia y gravoso para las arcas públicas. Eso significa que cualquier científico investigador en España llega a los 50 años encadenando en el mejor de los casos contratos por obra, por lo que no puede pedir una hipoteca para comprarse una casa, un préstamo para comprar un coche o alquilar una vivienda legalmente, porque su contrato es de un año o dos y no puede demostrar de ninguna de las maneras la continuidad de sus ingresos. La salida para muchos es hacer las maletas y marcharse a otros países.

Para frenar esta sangría los directores y los gerentes de los centros de investigación han mirado a otro lado para contratar a su personal, aunque sea en el marco de la “temporalidad laboral”. Pero la legislación ha empezado a considerar un fraude de ley esta práctica y ya no se arriesgan a avalar estos contratos. Y yo me pregunto, ¿existe la responsabilidad penal para los políticos que dejan su “tan amada nación” desangrada y sin su elite intelectual?

El conflicto afecta a todas las categorías profesionales relacionadas con el mundo científico. Desde investigadores a técnicos de laboratorios y también a jefes de unidad y directores de departamento. Y lo peor del todo, lo más chocante y repúgnate es que el problema no es la falta de recursos o dinero para contratar profesionales, sino la capacidad de contratación que marca el gobierno central.

Los investigadores no pretenden convertirse en funcionarios, solo necesitan poder trabajar de forma legal y también estabile. Por si alguien no lo sabe, el CNIO y el CNIC funcionan como empresas privadas: se mantienen los que dan rendimiento y salen fuera los que no cumplen con las expectativas.

Pero ahora por culpa de las políticas de gobierno no importa para nada sean buenos o malos profesionales: el 31 de diciembre saldrán 66 personas del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas y 30 del Centro de Investigaciones Cardiovasculares, que dirige el cardiólogo Valentín Fuster. Lo harán por el cambio legislativo. Además, avisan de que, durante el próximo año la situación se recrudecerá si no se toman medidas. Es el país que se esta construyendo y así nos están tratando en Europa. A este paso España pronto perderá mucho más que la Agencia del Medicamento como perdió su puesto en el Banco Central Europeo. En cada momento se ha achacado el fiasco a una causa ineludible pero pasajera. Pero la repetición del traumático patrón indica que el mal es más profundo.

No quiero ser “el altavoz” de la disidencia elitista intelectual de este país, ni tampoco pertenezco o defiendo determinadas corrientes contrarias al gobierno actual que tenemos en España. Y la política no me entusiasma. No valoro los “colores del equipo” de diferentes partidos o sus ideologías: solo me importa la gestión que se hace y los objetivos que se cumplen. Y muy pronto veremos los resultados que no se puede manipular. En enero de 2018 se elegirá presidente del Eurogrupo; seguirá la renovación casi total de la cúpula del BCE (entre mayo de 2018 y octubre de 2019); y elección de nuevos líderes al frente de la Comisión Europea, el Consejo Europeo y el Parlamento Europeo en 2019. Entonces sabremos de verdad como nos ven y cómo nos valoran en la UE por lo que estamos haciendo en nuestra propia casa.

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