La botella Nº 133: “La corrupción de altos vuelos”

Airbus

Dicen que la explicación más compartida dentro de la comunidad científica para explicar el “Déjà Vu”, está relacionada con el proceso de almacenamiento de la memoria. Ocurre un pequeño retraso a la hora de percibir el estímulo externo y por ello da la sensación de que ante nuestros ojos está apareciendo algo que ya hemos vivido. El año pasado la empresa aeronáutica brasileña EMBRAER acordó pagar 205 millones de dólares de multa para cerrar casos por corrupción en terceros países. Ahora todo indica que el consorcio aeronáutico europeo AIRBUS va por el mismo camino. De los de los tres líderes mundiales del mercado de aviones, por lo menos dos ya han sido acusados de practicar la “cultura de sobornos” para lograr contratos millonarios. ¿Qué demonios ocurre? ¿Es la corrupción una herramienta imprescindible para cerrar grandes contratos?

En la carta remitida esta semana a sus empleados el Consejero Delegado de Airbus, el Sr. Tom Enders, señala que las investigaciones por supuesta corrupción abiertas en varios países tendrán consecuencias muy graves y multas de consideración para la compañía.

No voy a filosofar sobre la naturaleza de la corrupción, la ética y el castigo. Quizás el hábito de soborno es el reflejo de la corrupción de nuestra naturaleza, no lo sé. Mi enfoque es mucho más práctico.

Fínjanse en un curioso detalle: las investigaciones por supuesta corrupción tanto de EMBRAER, tanto de AIRBUS se centran en las ventas de aviones militares a numerosos gobiernos. La mayoría de los casos se refieren a contratos militares en la época en que ENDERS estuvo al frente de la división militar del fabricante europeo en caso de AIRBUS y la división de aviones militares TUCANO de EMBRAER. Por tanto, en ambos casos hay un claro patrón: cliente institucional, dinero público y opacidad de “asuntos de la defensa”.

AIRBUS encargó en mayo de este año a tres consultores externos una revisión del grado de cumplimiento del consorcio, tras las investigaciones por corrupción abiertas en Francia, Reino Unido y Austria contra el fabricante. EMBRAER después de dar los mismos pasos tuvo que admitir pagó millones de dólares en sobornos para ganar contratos de compra de aeronaves de gobiernos en tres continentes diferentes.

No cabe duda de que todo terminará con pago de otra multa multimillonaria, un “Mea culpa” del consejo de administración y un bonito discurso señalando que esta actuación “es la forma correcta de proceder”, en línea con los valores, estándares éticos, normas de cumplimiento y responsabilidades legales” del grupo aeronáutico europeo.

Pero si nos paramos a pensar un momento, vemos que la corrupción es un mal inherente a todo gobierno que no está controlado por la opinión pública. Muchos gobiernos luchan para escapar de cualquier control y ejercen una férrea vigilancia sobre sus propios ciudadanos. Y es una tendencia mundial. La mayoría de los países quieren tener súbditos sumisos y atontados.

Los propios poderes fácticos internos están estrechamente entrelazados con el poder político incluso en la UE. Los casos de corrupción que han sacudido la opinión pública, todos están relacionados con licitaciones y contratos estatales ofreciendo financiación ilegal a los partidos del poder o directamente pagando sobornos a los responsables políticos. De los países “emergentes” ni hablo.

Además, hay otro apunte que me entristece y mucho. La investigación formal que abrió Reino Unido contra AIRBUS dio alas al destructivo e inoportuno “brexit”. Otros gobiernos ansiosos de esconder sus propias miserias bajo “El procés” también utilizan la corrupción del estado como un arma arrojadiza. Todo esto me hace pensar que conforme se desarrollen las investigaciones sobre los sobornos en el seno de la flamante empresa aeronáutica europea, la recuperación económica de la UE y sobre todo su proyecto esencial de la reforma de la Unión será mucho más lenta y complicada. Habrá noticias al respecto en los medios de comunicación, algunas imparciales, muchas otras no, filtraciones e intentos de desacreditar a la alta dirección de la empresa y la honorabilidad de muchos políticos y gobernantes. Nos espera un periodo de confusión y turbulencias.

Como una triste anécdota os contaré que uno de los altos representantes de un país encargado de participar en el desarrollo de la Guía práctica de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción Elaboración y Aplicación de estrategias nacionales de lucha contra la corrupción… ¡es un corrupto! ¿Qué podemos hacer entonces?

Solamente confío en la vía evolutiva del cambio social. Los valores de una sociedad no se pueden cambiar a golpe de decreto. Pero la moda sí que puede promover los cambios necesarios. Algún día las grandes empresas, los bancos, los del capital de riego y hasta algunos “Hedge Funds” apostarán por incluir en sus plantías de la I+D+i a personas capaces de complementar la libertad del mercado y del capital con los activos intelectuales y culturales. No los queda otra si quieren mantener el clima favorable para seguir obteniendo beneficios.

No en vano el padre del liberalismo, Adam Smith, fue filósofo, lo mismo que su oponente, Karl Marx. Los mayores expertos de la economía del siglo XX, como Keynes y Hayek, escribieron con un ojo mirando a la filosofía. Algún día el Nobel de Economía lo darán a un filósofo que llevará la ética al dinero. Y los CEOs de “Alphabet”, “Facebook” y “Amazon” de repente hablarán en unísono que la riqueza de las naciones debe servir para construir una humanidad más libre y feliz. Y los “milenials”, la generación “Z” o vete tú a saber quién más, crecidos con los valores “Knowmad”, se sentirán muy orgullosos de sí mismos: por fin se conseguirá formar empresarios competentes, dotados de valores éticos, y eficientes en términos económicos, sin las falacias populistas de determinados partidos políticos.

Es el único camino urgente para conseguir una humanidad sin pobreza y sin desigualdades, en términos de la rentabilidad ética + económica. Es un recurso que tiene un enorme potencial de creación de valor, de riqueza, que muy pocos están imaginando ahora. Este impacto social conseguirán las personas que quieren mejorar el mundo desde la innovación y el emprendimiento. Y lo harán implantando el funcionamiento y nuevos usos de Blockchain.

Quizás entonces alguien encontrará por casualidad esta botella y se sorprenderá que mucho antes del resplandor del nuevo renacimiento de su generación , en las cabezas de algunos directivos empresariales ya estaba evolucionando el germen del importante cambio que caracterizará el futuro desarrollo económico de la sociedad. Lástima que para entonces seguramente estaré ya muerto. ¿Pero qué le vamos hacer? Como dijo Woody Allen: “Dios ha muerto, Nietzsche ha muerto y yo no gozo de buena salud”

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