La botella Nº 128: “El peligroso Juego de Patriotas”

GPS

Era una apacible mañana del pasado mes de junio cuando el capitán de un barco mercante ubicado en el puerto ruso de Novorossiysk avisó incrédulo a otros barcos cercanos que su GPS los situaba en un lugar equivocado, concretamente a más de 32 kilómetros tierra adentro en un pequeño aeropuerto. Y la gran sorpresa fue que sus señales AIS, que se usan para identificar de forma automática los buques, colocaban a todos dentro del mismo aeropuerto “Gelendjik”. Decenas de buques también fueron afectados. La inteligencia naval estadounidense llegó a la conclusión que se trató del primer caso documentado de “GPS SPOOFING”, es decir, falsificación de señales GPS. Lo que pasó en el Mar Negro prueba claramente que un dispositivo externo es capaz de causar una falsificación generalizada de la señal GPS. Parece ser que “nuestros socios rusos” se han pasado de la raya, divirtiéndose y jugando un poco.

Hasta ahora el mayor problema al que se enfrentaban los barcos, coches y aviones a respecto al GPS era el JAMMING: una interferencia intencionada en la señal confundiendo al receptor y bloqueándolo. Pero desde hace mucho tiempo los receptores GPS están equipados con una alarma que avisa cuando pierden la señal. Gracias a esta protección es relativamente sencillo detectar cuando alguien está tratando de bloquear la señal GPS.

Sin embargo, el jamming hace que el receptor muera, mientras que el spoofing hace que el receptor mienta, y para éste último no hay alarmas o formas de saber qué está ocurriendo, de ahí la preocupación acerca de esta nueva arma electrónica.

Recuerdo haber leído hace unos años que el uso generalizado del GPS tarde o temprano será el nuevo campo de batalla en tácticas militares. Suplantar la ubicación de un objeto para colocarlo en otro lugar, algo que podría servir tanto para la defensa, tanto para el ataque. La Universidad de Texas en Austin lleva muchos años investigando los peligros del uso del GPS y sus investigadores insistían desde hace años que con la técnica de spoofing el buque con el más avanzado de los receptores GPS puede ser sacado de su curso y ocasionar caos de una forma relativamente sencilla. Parece ser que ahora por fin se podrá demostrar que dicha táctica está siendo usada a gran escala por algún país.

Quizá lo ocurrido en el Mar Negro es obra de Rusia, pero no son los únicos quien desde hace tiempo están experimentando con todo tipo de nuevos formatos de guerra electrónica. Se cree que esta falsificación en la localización estuvo activada por motivos de seguridad, ya que la mayoría de las bombas, misiles, drones y ataques aéreos dependen de la navegación GPS, por lo que el uso de un dispositivo de spoofing alejaría cualquier amenaza lejos de los objetivos sensibles. Hay incluso quien afirma que el famoso juego de “Pokémon Go” no era tan inocente como afirmaban sus creadores. La paranoia o no, el caso es que muchas veces los Smartphones estaban fallando al mostrar una ubicación errónea cerca de objetivos de interés militar, delatando de esta forma varios objetos sensibles.

Pero aún más preocupante es que cualquier persona con los conocimientos suficientes puede fabricar un dispositivo de spoofing: sólo necesita hardware que se puede conseguir fácilmente y el software puede ser descargado en internet. Teniendo en cuenta que las señales de satélite son muy débiles se necesitaría muy poca energía para falsificar señales de forma efectiva. ¡Un receptor y/o emisor de un vatio podría abarcar cerca de 1.000 kilómetros a la redonda!

Mucho me temo que estamos ante una amenaza muy seria, que en manos malintencionadas podría causar grandes desgracias: colisiones de barcos, catástrofes aéreas, puede fácilmente afectar a vehículos autónomos, provocando numerosos accidentes y caos circulatorio. Tarde o temprano los asesinos del Daesh lo tendrán en cuenta para llevar acabo sus macabros planes.

Estoy absolutamente convencido que los países más avanzados están ya equipando sus tropas con diferentes dispositivos de spoofing. Y quizá la tristemente famosa desaparición del vuelo MH370 algo tiene que ver con estos “nuevos juguetes“, quizá fue un “daño colateral”. Evidentemente, es pura especulación. Pero los que estamos gestionado el conocimiento, la innovación y el progreso también estamos obligados a advertir de los peligros que conlleva el progreso, cuando el ritmo de los avances en la ciencia no está en harmonía y concordancia con avances en la materia política y ética de la sociedad.

Por último, el tratado de no proliferación de armas atómicas era un paso de gigante para garantizar la paz en la Tierra. Pero los tiempos cambian. Y los actuales juegos de patriotas con sus nuevos “juguetes” electrónicos pueden ser más peligrosos que el armamento nuclear. Creo que sería muy aconsejable plantear la necesidad de nuevo pacto internacional que controle, limite y ordene el uso de los avances científicos en el campo militar, especialmente el uso de la inteligencia artificial. El desarrollo sin control de armas electrónicas muy sofisticadas podría poner en peligro nuestra propia supervivencia como raza humana.

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