La botella Nº 119: “Los viajes en el tiempo son factibles.”

Tippett

Una vez más los descubrimientos esenciales para el desarrollo de la humanidad pasan completamente desapercibidos. Una lástima. Pero para aquellos que no olvidan mirar al cielo infinito, les encantará saber que el físico y matemático Ben Tippett, el investigador, especializado en la teoría de la Relatividad General de Einstein, después de dedicar largos años de estudios de la dinámica de los agujeros negros, ha conseguido desarrollar una fórmula que describe con precisión un método para convertir los viajes en el tiempo en una realidad. Hasta ahora pensábamos que los viajes en el tiempo son cosa de la ficción, pero por fin está demostrado matemáticamente, que sí son posibles.

El éxito no llega de forma espontánea. Tras muchos fracasos y cálculos decepcionantes, Ben Tippett consiguió elaborar con éxito un modelo matemático viable para la construcción de una máquina del tiempo. Hace poco tiempo había publicado recientemente su estudio sobre la viabilidad de hacer viajes en el tiempo, pero ahora la teoría está confirmada por un complejo cálculo matemático.

Para llevar a cabo su investigación, Tippett creó un modelo matemático llamado TARDIS (Traversable Acausal Retrograde Domain in Space-time, o Dominio Retrógrado Acausal en el espacio-tiempo). El investigador lo describe como una burbuja en la geometría del espacio-tiempo que transporta su contenido hacia atrás y hacia adelante a través del espacio y el tiempo mientras recorre un largo camino circular. La burbuja se mueve a través del espacio-tiempo a velocidades que a veces superan a la de la luz, lo que permite desplazarse hacia el pasado.

“Estudiar el espacio-tiempo, concluye el investigador- es algo fascinante y problemático a la vez. Y también es una divertida forma de utilizar la Física y las Matemáticas. Diversos expertos en mi campo vienen explorando la posibilidad matemática de una máquina del tiempo desde 1949. Y mi investigación representa una nueva forma de hacerlo”.

En 1915, Albert Einstein anunció su teoría General de la Relatividad, estableciendo que los campos gravitatorios se deben a distorsiones en el tejido espaciotemporal del Universo. Más de 100 años después, la colaboración internacional LIGO anunció la primera detección de ondas gravitacionales, generadas durante la fusión de dos agujeros negros a miles de millones de años luz de distancia, lo que confirmó experimentalmente las ideas de Einstein.

Según los cálculos de Tippett, la división de la realidad en tres dimensiones espaciales y una temporal que actúa por separado es incorrecta. Las cuatro dimensiones deben imaginarse al mismo tiempo, de forma que las diferentes direcciones espaciales estén conectadas permanentemente, en un espacio-tiempo continuo. De esta forma, y siguiendo la teoría de Einstein, la curvatura del espacio-tiempo explica las órbitas curvas de los planetas.

En un espacio-tiempo plano los planetas y las estrellas se moverían siempre en línea recta. Sin embargo, en la realidad vemos que en las proximidades de una estrella masiva, la geometría espacio-tiempo se curva y las trayectorias rectas de los planetas cercanos siguen esa curvatura y se doblan alrededor de la estrella. Wells popularizó el término ‘máquina del tiempo y dejó firmemente implantada la idea de que un explorador necesitaría una máquina o caja especial para llevar a cabo su viaje temporal. Pero los cálculos matemáticos abren otras vías para conseguir el mismo resultado. En palabras de Tippet, “la dirección temporal de la superficie espacio-tiempo también muestra curvatura“.

Hay pruebas que demuestran que cuanto más cerca de un agujero negro estemos, más lentamente transcurrirá el tiempo. El modelo matemático de una máquina del tiempo usa ese espacio-tiempo curvado, doblando el tiempo en un círculo en el que se moverán los pasajeros, en vez de hacerlo en línea recta. Y ese círculo es capaz de llevarnos hacia atrás en el tiempo.

Sin embargo, muchos piensan que en la actualidad no es posible llevar la teoría a la práctica. A pesar de que es posible describir matemáticamente este tipo de viaje temporal, la comunidad científica tiene serias dudas de que alguien, alguna vez, sea capaz de construir una máquina así que funcione en la realidad. El propio Tipplett afirma que su descubriendo necesitará el siguiente paso – el descubrimiento de la “nueva materia”. Todavía no es posible construir una máquina espacio-temporal, porque necesitaríamos materiales capaces de doblar el espacio-tiempo en estas formas imposibles, algo que aún no se han descubierto. De momento

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