La botella Nº 117: “Robot, ¿te ordeno y mando?”

robot

La comunicación telepática entre humanos y robots ya es posible. Los científicos estadounidenses del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en colaboración con neurocientíficos de la Universidad de Boston, han desarrollado un dispositivo para leer la mente que permite a los humanos corregir al instante a una máquina recurriendo únicamente a ondas cerebrales. Actualmente el prototipo está en fase de pruebas, pero los resultados son muy prometedores. La tecnología que facilita a los humanos interactuar con robots de forma intuitiva a través de sus pensamientos tendrá sin duda un amplio abanico de aplicaciones industriales, médicas o militares.

El artefacto propio de la secuela de una serie de ciencia-ficción permite a un humano transmitir cualquier orden inmediato a un robot, sin necesidad de escribir un comando, pulsar un botón o decir una palabra. Es un paso de gigante por ejemplo para integrar extremidades robóticas en el cuerpo humano o para la conducción de vehículos autónomos. Desde hace ya muchos años las interfaces cerebro-ordenador son uno de los campos de investigación más activos de la ciencia estadounidense.

La escasa descripción del prototipo (por razones obvias) dice que el ordenador utiliza un casco de electroencefalografía (EEG) para registrar la actividad del cerebro humano. De momento no ha trascendido si el sistema requiere obligatoriamente un implante electrónico o utiliza un EEG avanzado para conseguir que el ordenador reconozca las ondas cerebrales del usuario. Para lograrlo los investigadores han basado su trabajo en las señales cerebrales denominadas potenciales de error, o “ErrP”, que el cerebro genera cuando detecta un error. Fueron capaces de detectar un patrón neuronal característico de las ondas cerebrales del observador, captado en una centésima de segundo por el algoritmo de aprendizaje automático del equipo.

En la presentación pública el prototipo de la MIT, el robot llamado Baxter, reconoció señales de error de 12 voluntarios que no tenían formación o experiencia previa con EEG. Cuando el observador humano veía que Baxter intentaba colocar un objeto en la caja equivocada, el cerebro enviaba una señal a tiempo para que el robot corrigiera su maniobra. Como las señales ErrP pueden ser bastante débiles, el sistema también puede captar un mensaje cerebral más fuerte de “error secundario” si el robot no ha corregido su fallo.

Aunque el “traductor de órdenes” fue diseñado para gestionar actividades simples de elección binaria, su desarrollo actual ya permite a las personas interactuar con robots utilizando órdenes más complejos. Mientras se observa al robot, lo único que hay que hacer es estar de acuerdo o en desacuerdo mentalmente con lo que está haciendo. No hay que entrenarse para pensar de una manera determinada. La máquina se adapta a ti, no al contrario. Se están realizando varias investigaciones a la vez para hacer el dispositivo más universal. Quizá la aplicación más esperada será la que permita a las personas con discapacidad operar extremidades robóticas o para otorgar capacidades de comunicación a pacientes que sufren parálisis de grado extremo que les impiden incluso parpadear.

Sin duda los próximos años serán cruciales para el desarrollo de herramientas eficaces para robots controlados mediante el cerebro. Teniendo en cuenta lo difícil que es traducir el lenguaje humano a una señal para los robots, la labor en esta área podría tener una profunda repercusión para el futuro.

Pero la colaboración entre humanos y máquinas también pone en relieve la debilidad humana, el auténtico tacón de Aquiles. Dicen que los robots no son grandes comunicadores y que las verdaderas posibilidades se abrirían si las maquinas pudieran leer nuestros pensamientos. Por una parte dicha tecnología podría permitir que los pasajeros en los coches autónomos se conviertan en “copilotos”, los futuros vuelos aeroespaciales también cambiarían de raíz, pero… ¿Cuánto tiempo tardarán los “Cowboys” de todos los colores y de todas las agencias de espionaje del mundo entero meter sus narices en la interfaz cerebro-ordenador para controlar el pensamiento humano a través de estos gadget tecnológicos?

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