La botella Nº 114: “Una historia de amor y odio”

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Dicen los sabios orientales que el amor lleva implícito algún gramo de odio, y todo odio tiene en sus entrañas un componente de amor. Quizá la eterna paradoja del amor y el odio refleja fielmente el enigma de la creación, una historia de amor y odio, de atracción y repulsión.

Según un estudio que acaba de publicarse en “Nature Astronomy”, La Vía Láctea está siendo sometida a dos fuerzas gigantescas: una enorme concentración de materia nos atrae de forma irresistible al mismo tiempo que otra región del espacio casi vacía hasta ahora desconocida nos empuja con una fuerza increíble. Un equipo de investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén, en Israel, cree haber identificado ese “algo”: un inexplicable vacío que empuja nuestra galaxia a 2 millones de km/h…

Este misterioso “Algo” está haciendo que toda la Vía Láctea, junto a sus galaxias vecinas, se mueva por el Universo a más de 2 millones de km/h, o lo que es lo mismo, a 630 km. por segundo. Justo frente a nosotros, a unos 650 millones de años luz de distancia, hay una densa agrupación de más de 76.000 galaxias, conocida como el Supercúmulo de Shapley. Y sabemos que esa enorme concentración de materia nos está atrayendo, junto a las demás galaxias de nuestro alrededor, de una forma irresistible. Lo que no sabíamos es que detrás de nosotros existe una región hasta ahora desconocida de espacio que está casi completamente desprovista de galaxias, un enorme vacío que, sin embargo, nos está empujando con una fuerza realmente increíble.

El cosmólogo Yehuda Hoffman que ha dirigido la investigación, explica que con anterioridad, otros investigadores habían sugerido que una región de espacio de muy baja densidad podría estar ocultándose detrás de la galaxia, ya que a pesar de que el supercúmulo de Shapley es increíblemente masivo, no puede explicar por sí solo la velocidad a la que se está desplazando la Vía Láctea. Y ello a pesar de que el supercúmulo de Shapley, con un radio de cerca de 1.000 millones de años luz, es la mayor concentración conocida de materia en el Universo local.

Ahora gracias al empleo de complejos algoritmos Hoffman y sus colaboradores han descubierto en su mapa cómo más de 8.000 galaxias cercanas, captadas desde varios observatorios diferentes, incluyendo el Telescopio Espacial Hubble, encajan en nuestro vecindario cósmico. Y sus movimientos han proporcionado la primera evidencia real de la existencia del gran Dipolo Repulsor: nuestra Vía Láctea está siendo empujada por esa gran región, antes no identificada, de muy baja densidad.

Curiosamente estas dos fuerzas, la que nos empuja y la que nos atrae, detrás y delante de nuestra galaxia, parecen tener la misma intensidad. Se trata de la primera evidencia real de que algo tan grande y vacío esté justo detrás de nosotros. Ahora, los investigadores se afanan para confirmar definitivamente su existencia. Como ha dicho el propio Hoffman “se trata de una historia de amor y odio, de atracción y repulsión“…

¿Qué diría sobre esto el sabio Rabí Elazar ben Azarías? Quizá lo mismo que dijo hace muchísimo tiempo: “La vida es para amar, este es el mensaje de la Torá, la esencia de la vida es el amor y está es toda la Torá”.

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