La botella Nº 109: “Trump vs Silicon Valley”

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Esta semana hemos sido testigos de un acontecimiento muy llamativo. El pasado miércoles en Nueva York en su Torre Trump el presidente Donald Trump se reunió con la plana mayor de las empresas tecnológicas de Silicon Valley. ¿Objetivo? “Fumar la pipa de la paz” con los que realmente han hecho que los Estados Unidos de América mantiene su estatus superpotencia en el siglo XXI. Sin sus empresas tecnológicas la influencia del país norteamericano en el mundo disminuiría de forma vertiginosa.

Muchas de las promesas de Trump levantaron suspicacias entre estos directivos, especialmente la de poner trabas a los inmigrantes y la de favorecer a las empresas que fabricasen sus productos en suelo estadounidense. Ambas cuestiones habrían afectado a muchas compañías tecnológicas, que se enorgullecen de dar empleo a ciudadanos de todo el mundo siempre que estén bien preparados. Y la producción en el extranjero ayuda mantener los precios competitivos. Con el inevitable fortalecimiento del dólar el retorno de la producción al suelo americano sería perjudicial para la mayoría de las empresas Silicon Valley.

Para encontrar un mínimo entendimiento se organizó esta reunión con altos cargos de empresas como Alphabet (Google), Apple, Microsoft, Amazon, Facebook, Oracle y Tesla. Donald Trump les presentó sus alabanzas: “Queremos que sigan con la increíble innovación que hacen. No hay nadie como ustedes en el mundo“. También les prometió su apoyo y ayuda: “Cualquier cosa que podamos hacer para que esto avance, estaremos ahí para ustedes. Llamarán a mi gente o me llamarán a mí, no hay diferencia, no tenemos una cadena formal de mando“. ¿Realmente la futura Administración de Trump seguirá apoyando a sus empresas tecnológicas y cómo lo va hacer?

Según he leído en diferentes medios de comunicación en la reunión han surgido temas como el comercio con China, las reducciones de impuestos, la repatriación de recursos en el extranjero y la eliminación de leyes y normativas que impiden a las compañías estadounidenses hacer negocios en el extranjero.

Quizá lo que no ha trascendido oficialmente es la importancia estratégica de estas empresas para la actual doctrina de la defensa estadounidense. Por ejemplo Obama advirtió a Putin que EE.UU. tomará medidas contra Rusia a causa de los ataques informáticos ocurridos durante las elecciones a la Casa Blanca con el objetivo de interferir en sus resultados. Según un comunicado emitido por el equipo de presidente saliente Obama “algunas (de esas medidas) puede que sean explícitas y públicas, mientras que otras puede que no”. Otra cosa es que todavía no se ha presentado ni una sola prueba de que los ataques han sido originados desde Rusia y que Putin estuvo directamente involucrado en los ataques contra el proceso electoral según informaciones publicadas en las cadenas de televisión NBC, CBS y ABC en base a declaraciones de funcionarios bajo anonimato. Oficialmente Moscú ha negado categóricamente en varias ocasiones su implicación en esos ciberataques y Trump tachó de “ridícula” la conclusión de la CIA de que el Kremlin le ayudó a ganar las elecciones con esos ciberataques. Lamentablemente la credibilidad de ambas partes involucradas está bajo los mínimos.

En cualquier caso, sería lógico suponer que, para una respuesta simétrica a cualquier amenaza, especialmente cibernética significativa, la importancia de contar con la colaboración de  empresas tecnológicas es esencial para la Administración norteamericana. Las fuentes anónimas han señalado que las capacidades de innovación tecnológica en empresas relacionadas con la industria de defensa están relacionadas con avances que consiguen las empresas de Silicon Valley. Cada día las capacidades empresariales proporcionadas gracias a la innovación cobran  mayor importancia. El desarrollo tecnológico acelera la innovación y en industrias de defensa la masa crítica para competir es muy alta. La innovación mediante la cual puede obtenerse una rápida acumulación de conocimientos, situaciones de aprendizaje, forma parte de una estrategia diferenciadora con el objetivo de recabar experiencias asociadas al tipo de invenciones efectuadas.

Por razones obvias no han trascendido de momento muchos más detalles de la reunión, pero sí hemos podido ver varias fotos con rostros ceñudos y caras serias que dominaron el ambiente. Aunque Jeff Bezos ha declarado al Wall Street Journal, que la reunión fue productiva, y los directivos compartieron con el presidente electo la necesidad de la intención de limar asperezas y tranquilizar a los inversores. ¿Conseguirán este objetivo? Según los mercados bursátiles de momento lo han conseguido. Todos los  fondos de inversión estadounidenses en cuyas carteras están las empresas de Silicon Valley apuestan que la nueva Administración de Donald Trump hará de la innovación uno de los pilares de su actividad.

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