La botella Nº 97: “¡Italia vende sus históricos faros!”

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A los que lanzamos nuestras botellas al mar ver un faro siempre ha sido una experiencia inolvidable. Especialmente si es el faro Spignon del siglo XIX en la entrada al puerto de Malamocco, en la laguna de Venecia. El faro, de 15 metros de altura, se ubica sobre un diminuto islote. Imagínense mi asombro cuando me enteré… ¡que está en venta! Con el objetivo de reducir la gigantesca deuda pública, Italia vende sus faros para equilibrar las cuentas. El Gobierno italiano ha puesto en venta 20 faros y torres costeras, que se convertirán en centros de ocio y hoteles. El legendario Faro Spignon es uno de ellos

El estado italiano está aceptando ofertas por una cartera excepcional de propiedades costeras. Sus históricos faros tendrán dueños privados y el acuerdo incluye el permiso para transformarlos en hoteles, restaurantes o centros culturales. Pero la oferta tiene letra pequeña: los inversores privados recibirán usufructos de hasta 50 años sobre las propiedades, a cambio de convertirlas en lujosos centros de ocio u hoteles boutique. Por eso los compradores deben tener experiencia en el sector del turismo.

La venta afecta a veinte faros y torres costeras en funcionamiento, y se aceptan ofertas hasta el 19 de diciembre. Las ubicaciones de algunas de estas joyas arquitectónicas y históricas son excepcionales. Por ejemplo, el citado faro de Venecia, u otro en la isla de Ponza, el faro de la Guardia (formado por una torre de base cuadrada y las antiguas instalaciones del farero) que se erige sobre un acantilado a 100 metros por encima del mar Tirreno, parte del Mediterráneo. Y en Sicilia también junto a sus islas cercanas hay nueve propiedades estatales en venta, entre ellas el Capo Faro en Salina, el escenario de la película de 1994 de Michael Radford Il Postino.

Menos mal que el funcionamiento las luces giratorias de los faros no se detendrá con los nuevos propietarios. La Agencia de Servicios de Defensa, perteneciente al Ministerio de Defensa, que coordina la venta junto a la Agencia Estatal de la Propiedad, se hará cargo del foco en sí. Las luces fueron automatizadas en su mayor parte en la década de los ochenta y mantendrán su servicio público y…gratuito de momento. Los nuevos propietarios o arrendatarios (dentro de 50 año ya veremos) dispondrá de lo que en su tiempo fue la casa del farero.

Los faros siempre conservan su espíritu romántico y nostálgico. Sus recónditas ubicaciones en islas poco habitadas o en promontorios rocosos forman parte del atractivo del país, de su gente, de su historia. El ritual nocturno de verlos en funcionamiento es un lujo indescriptible. Espero que los nuevos propietarios devuelvan a los faros su antiguo esplendor, pero estoy un poco intranquilo, ¿seguro que vender el patrimonio de un país es el mejor remedio para reducir la gigantesca deuda pública? Y me pregunto, ¿no sería mejor vender a los puñeteros políticos que nos han llevado a estos extremos? El problema está en que nadie los querrá comprar: la mayoría son unos inútiles….

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