La botella Nº 90: “¿Cambiará la Estrella de Tabby a nuestra historia?” Capítulo I

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Las noches otoñales esconden muchos secretos. Algunos están en la constelación del Cisne. Ahí hay una estrella que está haciendo cosas muy extrañas. Tan raras que algunos científicos hablan del hallazgo definitivo de megaestructuras alienígenas… ¿Está el planeta KIC 8462852 habitada por extraterrestres con una inteligencia infinitamente superior a la nuestra? No pretendo fomentar ideas sensacionalistas. He hablado con algunos compañeros de la Universidad, astrofísicos de renombre, e intentaré recapitular aquí una breve sinopsis basándome exclusivamente en datos científicos. Intentaré explicar a mis lectores el verdadero misterio que encierra la Estrella de Tabby y porqué su descubrimiento puede cambiar nuestra historia.

Desde su sorprendente descubrimiento hace unos meses, la estrella KIC 8462852 llamada informalmente en honor a su descubridora como Estrella de Tabby, ha saltado a la fama. Los científicos insisten que aprenderemos cosas muy interesantes que cambiaran nuestra percepción de la astrofísica, pero tampoco descartan que la estrella descubierta recientemente puede cambiar la historia de la Humanidad.

Todo comenzó en septiembre de 2015. Una historia propia de un Blockbuster cinematográfico.  La joven científica norteamericana de origen armenio que se llama Tabetha Suzanne Boyajian (Tabby) la descubrió con su equipo. Ella fue una  brillante estudiante postdoctoral entre 2012-2016 en la Universidad de Yale. Las actividades principales de Boyajian se centraban en campos astronómicos de interferometría estelar, espectroscopia estelar, la investigación de exoplanetas, y la astronomía de alta resolución angular, particularmente en longitudes de onda ópticas e infrarrojas.

Con una prometedora carrera en el campo de la astrofísica observacional, Tabby no estaba buscando a simpáticos extraterrestres con un radiotelescopio, sino que dirigía un numeroso grupo de incansables observadores. Este grupo estaba integrado por aficionados, voluntarios apasionados de la ciencia que, generosamente entregaban su tiempo y su esfuerzo para contribuir al avance del conocimiento. Su equipo es conocido como «Planet Hunters» y su misión era revisar datos para buscar planetas que se les hayan escapado a los sofisticados algoritmos computerizados de búsqueda de la NASA. ¿Aficionados descubriendo algo que no han visto los científicos profesionales de la NASA? ¿Cómo es posible? Pues sí, es posible. Y es un elemento crucial para el desarrollo de la historia que hoy os estoy contando.

Sabemos que “Kepler” es una sonda espacial de la NASA dedicada a la búsqueda de planetas en otras estrellas. Para ello, ha estado observando fijamente durante varios años un campo en la constalción del Cisne. En sus imágenes, que contienen miles y miles de estrellas, los científicos buscan pequeñísimas variaciones del brillo de cada estrella que se producen cuando uno de sus planetas pasa por delante y tapa una minúscula fracción del disco estelar. A estos eventos se les llama tránsitos y son como eclipses que ocultan menos del 1% de la luz de la estrella.

Para buscar eventos de tránsitos entre tantos miles de estrellas, los investigadores desarrollan constantemente varios algoritmos automáticos que analizan el enorme flujo de datos que nos llega de la sonda “Kepler”. De esta manera hemos descubierto miles de planetas en los últimos años. Gracias a Kepler y a los ordenadores que analizan sus datos, los científicos interpretan la información y luego anuncian los descubrimientos. Algoritmos y súper ordenadores. Nada extraordinario de momento. Nada nuevo. Hasta que aparecieron los frikis. Y son una legión.

Los miembros de «Planet Hunters» capitaneados por Tabby Boyajian. Alguien de ellos se preguntó: ¿y si los ordenadores fallan? ¿Y si se les escapa algún planeta? Así que decidieron ponerse a revisar a ojo con una lupa en la mano toda esa enorme cantidad de datos, simplemente a ver qué encontraban. Probablemente muy pocos creyeron que esta iniciativa tuviera la más mínima posibilidad de éxito. ¿Qué podrían encontrar estos aficionados en datos que habían sido revisados concienzudamente por la fría e inexorable precisión de los más potentes superordenadores?

Sí, mi querido lector, he aquí la historia en la que el espíritu humano, movido por la pasión de aficionados y voluntarios, es capaz de triunfar donde la máquina ha fracasado

El equipo de Tabby y sus “Planet Hunters” encontraron algo más que un plantea, algo mucho más grande y que no lo esperaban. Encontraron la Estrella más extraña jamás vista en los cielos hasta la fecha de hoy. Recientemente la revista profesional «Monthly Notices» publicó el artículo de Dra. Boyajian y de colaboradores donde se explicaba su insólito descubrimiento. Se narraba cómo esta estrella sufre repentinos eventos de oscurecimiento con perfiles muy extraños, no vistos hasta ahora y no compatibles con lo que serían los tránsitos de planetas. El artículo incluía en su título la pregunta: ¿dónde está el flujo? («Where’s the flux?»). Los que sabemos algo de inglés recordamos qué significa la combinación de iniciales “WTF”, un improperio común para manifestar asombro o incredulidad. Digamos que sería el equivalente a nuestro «¿qué coño es esto?»

A pesar de inusual toque de humor, el artículo era elaborado de forma muy profesional. En él se describían todas las observaciones originales de Kepler más una batería de observaciones adicionales realizadas por el equipo en diferentes instrumentos para intentar explicar los eventos observados. Se propusieron varias explicaciones estrictamente científicas, desde variaciones intrínsecas de la estrella, presencia de nubes de polvo, discos de acreción, actividad magnética y un montón de cosas más. Pero analizados con en el más puro espíritu científico todas las hipótesis, se concluyó que algo no terminaba de cuadrar.

Con cualquier hipótesis de trabajo siempre aparecía alguna inconsistencia que no concordaba con las observaciones descritas. En particular, la ausencia del exceso de emisión infrarroja chocaba obstinadamente con muchas de las hipótesis de trabajo. La explicación más probable podría ser la presencia de un gran enjambre de enormes cometas orbitando juntos en torno a la estrella, aunque tampoco explicaba todas las incongruencias. Pero como ocurre casi siempre, alguien dijo en voz alta: “bueno, en realidad todavía no sabemos qué es lo que hemos encontrado. ¿Y si son los alienígenas?

Continuará….

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