La botella Nº 82: “La espada misteriosa y el Manuscrito Voynich”

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Hay misterios atemporales que ponen en jaque y mate el progreso tecnológico y la ciencia contemporánea. Me refiero a la espada de un caballero medieval, propiedad de Museo Británico que se puede ver actualmente en la Biblioteca Británica, y el Manuscrito Voynich catalogado como el ítem MS 408 en la Biblioteca Beinecke de libros raros y manuscritos de la Universidad de Yale.

La criptografía clásica capituló hace tiempo ante estos dos enigmas y la cuántica va por el mismo camino. Uno de los mayores expertos mundiales en cifrado cuántico, Artur Ekert, profesor de la Universidad de Oxford, ha reconocido recientemente que el nuevo protocolo de criptografía cuántica capaz de luchar contra el libre albedrío y craquear prácticamente cualquier cifrado cuántico independiente, es incapaz de hallar la solución a lo que lleva desconcertando a los eruditos mundiales durante varios siglos. La desesperación es de tal magnitud que la institución londinense propietaria de la misteriosa espada desde el año 1835 y Universidad de Yale, donde se encuentra el manuscrito indescifrable, piden ayuda a los internautas para intentar resolver estos dos desafíos. Todo vale: teorías, traducciones, comparaciones, descodificaciones, etc.

La espada de un caballero medieval, capaz de cortar el cuerpo de un hombre en dos, lleva grabada la siguiente inscripción: “NDXOXCHWDRGHDXORVI”. El Sir Julian Harrison, restaurador de la biblioteca británica, el precursor de la primera consulta online, ha vuelto pedir la colaboración de internautas. La espada mide de largo 96 centímetros y pesa 1,2 kilogramos. Fue encontrada en el fondo del rio Witham, ubicado en Lincolnshire (al oeste de Gran Bretaña) en 1825. Desde entonces se ha logrado averiguar que fue fabricada en el Siglo XIII. Según el metal utilizado para su fabricación se sospecha que probablemente fue fabricada en Alemania. Tiene un contenido de carbono tres veces mayor que el de otros metales del mismo período. Se hizo de un metal llamado “acero del crisol”. No existen más datos fehacientes. Aparte de la enigmática inscripción, el misterio adicional también añade las propiedades de la propia espada: hacer un arma como esta que se podría doblar sin romperse, mantenerse tan fuerte y que pesa tan poco se consideraría como algo sobrenatural, completamente mágico. Es posible que el material y los conocimientos técnicos procedían del Oriente Medio. La ruta de comercio del Volga entre Europa y el Oriente Medio se abrió al mismo tiempo que los metales parecidos aparecieron por las tierras teutonas.

De momento la posible interpretación que más adeptos tiene es la siguiente: ND Nostrum Dominus (en el nombre de Dios) Las tres letras siguientes XOX, sería una referencia a Cristo o a la Santísima Trinidad. La combinación que le sigue, CH WDN CH, sería posiblemente un santo al que venerase el propietario de la espada. DXO correspondería a Dios, Cristo y al Espíritu Santo. Y finalmente, RVI se referiría al poseedor de la espada. Pero no es más que una simple teoría sin fundamente alguno. No hay ninguna otra espada de la época que contenga inscripciones como esta. Ni tampoco sus propiedades, ni prestaciones.

En cuanto al Manuscrito Voynich, es un libro ilustrado, de contenidos desconocidos, escrito hace unos 500 años por un autor anónimo en un alfabeto no identificado y un idioma incomprensible, el denominado voynichés. El nombre del manuscrito se debe al especialista lituano en libros antiguos Wilfrid M. Voynich (1865-1930), quien lo adquirió en 1912. El libro está lleno de ilustraciones de plantas exóticas, estrellas, organismos marinos, símbolos astrológicos y figuras humanas misteriosas. Parece ser que alberga información relacionada con la alquimia, a la que siempre se la ha asociado con misterios, secretos y la conservación de conocimientos en forma codificada. Pero lo cierto es que nadie sabe aún de que se trata. Se han barajado distintas teorías sobre su autoría. Algunos sugieren que la obra está relacionada con Leonardo da Vinci, los cátaros, la tribu perdida de Israel o los aztecas, incluso se relacionó el manuscrito con extraterrestres. Algunas mentes desesperadas ante el desafío han llegado a proclamar que el texto no significa nada y que es una burda falsificación.

El profesor Stephen Bax de la Universidad británica de Bedfordshirecree comenzó a desvelar los significados de misterio del libro de Voynich utilizando su amplio conocimiento de los manuscritos medievales y su familiaridad con las lenguas semíticas como el árabe. Utilizando un cuidadoso análisis lingüístico, el profesor tuvo la idea de identificar nombres propios en el texto, siguiendo enfoques históricos que han descifrado con éxito los jeroglíficos egipcios y otros misteriosos escritos. El manuscrito tiene un montón de ilustraciones de estrellas y plantas. Fui capaz de identificar algunas de ellas, con sus nombres, al observar manuscritos medievales de hierbas en árabe y otros idiomas.

Entre las palabras que el experto presuntamente ha identificado está la palabra “Taurus“, junto a un dibujo de siete estrellas que parecen ser las Pléyades, y también la palabra “Kantairon” junto a una imagen de la planta centáurea, una conocida hierba medieval. También  se encuentran el “cilantro“, “eléboro” y “enebro“, también con sus dibujos correspondientes. Pero yo tengo una pregunta: ¿no se basa esta decodificación en una simple interpretación visual de dibujos con la consiguiente tentación de buscar algún nombre contemporáneo a lo que uno ve?

La respuesta está en manos de otros lingüistas, matemáticos y criptólogos que deben trabajar de forma conjunta para descifrar toda la secuencia con el mismo enfoque. ¿Permitirá la llamada a la comunidad de internautas a conseguirlo? Quizás algún día podamos entender lo que sus misteriosos autores estaban tratando de decirnos.

Pero de momento a los dos objetos les une un texto tan fascinante y fantástico como imposible de comprender. Hace tiempo escribí sobre la computación cuántica y el efecto de un gato que puede estar vivo y muerto a la vez. Recuerdo a mis lectores que el físico austríaco Erwin Schrödinger planteó esta paradoja en 1935 para explicar las leyes de la mecánica cuántica. El gato sobrevive y también fallece y solo al abrir la caja lo veremos vivo o muerto. Los ordenadores cuánticos manipulan ‘qubits’, bits cuánticos que pueden representar uno, cero pero también uno y cero simultáneamente. En el universo cuántico existe lo uno, lo otro y todo lo contrario. Según los rumores, los primeros ensayos demuestran que el ordenador cuántico es capaz de romper todos los algoritmos de cifrado, al ser capaz de funcionar a una velocidad muchísimo mayor (da igual lo grande que sea la clave). La computación cuántica es la maldición para cualquier servicio de espionaje. Sus mensajes encriptados están a la merced del poseedor del superordenador.

Y aun así la criptografía cuántica, que es capaz de vencer prácticamente cualquier comunicación cifrada más sofisticada del mundo, no puede con estos dos misterios que llevan siglos esperando encontrar respuesta al enigma que contienen.

Fascinante, ¿verdad?

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