La botella Nº 73: ¡La policía manipula los radares para trabajar menos!

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“En Israel, para ser realista debes creer en los milagros” dijo en el 1956 David Ben-Gurión, Primer Ministro de Israel. Sesenta años más tarde la tierra prometida sigue siendo una fuente inagotable de milagros. La última milagrosa noticia para todos que sobrepasan habitualmente los límites de velocidad ha llegado de parte de la Policía de Israel que manipuló sus radares en las carreteras más importantes de Jerusalén y Tel-Aviv para disminuir su trabajo y multar menos. L’Jaim!

El informe hecho público por el Controlador del Estado, constata la manipulación debilitada por parte de la policía de sus propios radares de velocidad para no multar a los infractores de tráfico. Todo comenzó en 2005, cuando el Gobierno israelí decidió instalar 300 radares en carreteras de todo el país, que en total costaron 25 millones de euros. Pero otra vez más la realidad supero la ficción. Prácticamente todos los conductores sobrepasaban holgadamente los estrictos límites de velocidad. Ante su incapacidad real de hacer frente al exagerado número de multas causadas en los primeros días de funcionamiento la Policía de Israel decidió manipular los radares para evitar tanto trámite sancionador.

La manipulación de los límites de velocidad se efectuó en el bulevar Namir de Tel-Aviv. El radar instalado se taró para que saltase a partir de 250 km/h cuando la velocidad máxima era de 60 km/h. Y el radar de la carretera de Hebrón, una de las grandes vías de Jerusalén, donde la velocidad máxima es de 80 km/h, sólo se multaba a quien superase los 160 km/h. Así, tal cual.

Pero el Controlador del Estado de Israel también ha denunciado que la Policía anulaba sistemáticamente las multas por exceso de velocidad que tenían sus agentes estando fuera de servicio. En total, el informe dice que, entre 2012 y 2015, la Policía del país dejó de registrar 1.400 multas, más de la mitad de ellas (53%) de sus propios agentes.

La noticia, sin duda, sobrepasa los límites de una simple anécdota. ¿A nadie se ocurrió pensar que si la totalidad de los conductores no respetan los límites de velocidades, entonces probablemente los equivocados están los que los han fijado? ¿O el afán recaudatorio de la DGT española y de sus consistorios locales ha decidido internacionalizarse transmitiendo de forma tan original la nueva forma de financiación del estado? Mazal Tov!

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