La botella Nº 72: El desafío de Apple y el legado de Umberto Eco

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La semana pasada dos noticias han sacudido las conciencias de muchos intelectuales. La muerte del célebre escritor y filósofo italiano y la batalla de Apple por la revocación de la orden del FBI que le obliga a desbloquear el IPhone de un presunto terrorista. Aparentemente son hechos muy distintos, pero desde mi punto de vista tienen mucho en común. Ambos acontecimientos tratan de forma diferente el mismo leitmotiv: el coste de la libertad individual y su repercusión en el funcionamiento de la maquinaria estatal.


Umberto Eco escribió medio centenar de ensayos sobre múltiples temas y nunca presumió de su infinita sabiduría. Al contrario, conocedor de los rincones más escondidos de alma humana, simulaba que los ignoraba para seguir aprendiendo y seguir luchando contra las tinieblas contemporáneas de la edad media. Bromeando decía que “Tomás de Aquino, me haya curado milagrosamente de la fe religiosa” pero nunca abandono la fe en el género humano. Y tener fe un la humanidad es otra forma de practicar la religión más complicada y menos agradecida…

Con sus más famosos libros como “El nombre de la rosa” y “El péndulo de Foucault” o con sus ensayos más conocidos como “Apocalípticos e integrados” y “Obra abierta” transmitió a la generación de nuevos lectores su inmensa erudición con elocuencia, humor y tristeza. Pero también consiguió traspasar sus valores a los jóvenes. El catedrático de Filosofía en Bolonia, puso en marcha la Escuela Superior de Estudios Humanísticos y combatió con todas su fuerzas el terrorismo de las “Brigadas Rojas”, la plaga de logia masónica “P2” y la perversa soberbia de Berlusconi y de su apoteósica “Forza Italia”. Umberto Ecco fue propuesto en diversas ocasiones para el Premio Nobel por su férrea defensa de las libertades individuales a través de sus obras literarias. Era un gran italiano, un gran europeo y un gran referente universal.

Y hablando de grandes referentes universales en el siglo XXI tenemos que mencionar a Apple. La empresa de Cupertino hace tiempo que ha traspasado el marco estrictamente tecnológico. Y no solo por su enorme capitalización bursátil (superior el IBEX 35 en su conjunto), también por su influencia en las tendencias del desarrollo de la sociedad moderna. La globalización ha convertido a Apple, Google y Facebook en verdearas referencias mundiales. Su poder es enorme, pero su responsabilidad ante la humanidad es aún más grande. Los desafíos contemporáneos siempre adquieren las dimensiones apocalípticas.

Salpicados por las revelaciones del valiente o traidor (según cómo se mire), pero siempre excéntrico y joven espía de la NSA Edward Snowden, las grandes empresas como Microsoft, IBM o Cisco han sufrido las consecuencias del ciberespionaje practicado por el gobierno de Estados Unidos. Tras el estupor inicial, el debate sobre la privacidad de los ciudadanos surgió con virulencia en diferentes países. Como respuesta a las “puertas traseras” los usuarios preocupados por la venerable privacidad de sus vidas cibernéticas han apostado por evitar la dependencia de la tecnología estadounidense. Y esto para empresas como Apple es mucho peor que la caída de ventas y relativa ralentización del mercado chino. Conscientes de ello, ahora han librado una difícil batalla judicial contra el FBI. ¿Pero qué motiva más al equipo de Tim Cook? ¿La defensa de libertades personales o la cuenta de resultados?

Creo que la respuesta es ambigua. Demasiado bipolares son los intereses de la sociedad. Incluso las empresas más punteras e importantes, padecen las mismas dolencias sociales que con tanta maestría ponía en relieve el Maestro Umberto Eco hablando sobre Semiótica y Pragmatismo: dialéctica entre libertad y lealtad.

De momento Apple pide que se revoque la orden del FBI que le obliga a desbloquear el IPhone del presunto terrorista de la matanza de San Bernandino. Así lo ha comunicado el gigante tecnológico en un documento presentado ayer de 300 páginas y entregado al juzgado acompañado por numerosos medios de comunicación. Apple considera que acatar la demanda del Gobierno de Estados Unidos sentaría un peligroso precedente y una amenaza a la seguridad de todos los consumidores de la compañía independientemente si han cometido o no actos de terrorismo. La empresa de la manzana defiende que este requerimiento viola los derechos de la Primera Enmienda de la compañía. Otro argumento de peso que aporta Apple en este comunicado es que “ningún tribunal ha autorizado nunca lo que el Gobierno pretende ahora. Ninguna ley apoya un uso tan ilimitado de un proceso judicial, y la Constitución lo prohíbe”. El gesto de Apple es respaldado por otras compañías. Facebook y Google van a llevar a cabo acciones legales para apoyar esta postura de la compañía.

El duelo en el Congreso de Estados Unidos entre el director del FBI, James Comey, y el abogado general de Apple, Bruce Sewell, está servido. Los dos en breve hablarán públicamente sobre este asunto en una audiencia especial. ¿Pero “cómo no caer de rodillas ante el altar de la certeza” en palabras de Umberto Eco?” El escritor italiano decía que la verdadera “sabiduría no es destruir ídolos, sino no crearlos nunca”.

Hasta siempre mi querido Umberto Eco…

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