La botella Nº 56: El nacimiento de Venus

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El retrato de Simonetta Vespucci en «El nacimiento de Venus» de Botticelli

Dicen que Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi tenía horror al matrimonio. No se casó nunca y no se conoce amor concreto del pintor renacentista apodado Sandro Botticelli. Los documentos no guardan alusión alguna a su vida sentimental. Solamente fue denunciado anónimamente en 1502 de sodomía con uno de sus jóvenes discípulos, pero los cargos fueron más tarde desestimados. Pocos años después el pintor murió. Un asunto muy feo que tenía pinta de venganza sentimental. Pero ¿por qué?

Él nunca habló de ello. El creador de la mujer florentina en el cénit de su carrera profesional cayó de repente en la pobreza y se hizo “piagnone”, entregándose con cuerpo y alma al movimiento purificador de Girolamo Savonarola. Habría muerto de hambre si no hubiera sido por la generosa ayuda de sus de sus antiguos patrones, la familia Médici. Lo cierto es que ellos sabían la causa de su vertiginoso descenso del olimpo de los genios. Fue por ella

Ella era la hija de un noble genovés apellidado Cattaneo. Con tan solo 16 años la joven se casó con el florentino Marco Vespucci. Cuando el pintor conoció a la joven, se enamoró instantáneamente de ella. Comprendió que estaba perdido, vendido al diablo, preso de la desatada pasión y lujuria. Querría poseerla, amarla, tenerla a su lado. Pero Simonetta era la mujer de otro hombre. Su flamante y joven marido era el vecino y amigo de Sandro Botticelli…

En 1475 Simonetta fue proclamada “Reina de la belleza”. Su fama como la mujer más hermosa de Florencia se extendió pronto por toda Europa. Los hermanos Giuliano y Lorenzo de Médici, mecenas de Botticelli, intentaron conquistarla en numerosas ocasiones. No lo consiguieron nunca, pero solo Dios sabe cómo han averiguado que a Simonetta le gustaba Sandro Botticelli. Fue durante la celebración de un torneo de justas cuando su marido también se enteró que su amigo tenía fijación por su mujer…

Pobre Botticelli. El flechazo nació del corazón, se convirtió en la pasión y murió persiguiendo el amor. Un año después, el 26 de abril de 1476, Simonetta Vespucci falleció a causa de la tuberculosis. Tenía solamente 23 años y el corazón partido entre dos hombres. ¿Fue alguien de ese trio amoroso feliz? Lo cierto que el viudo Marco Vespucci pronto encontró consuelo en brazos de otra mujer…

Pero el pintor no pudo soportar la pérdida de su amada. Cada día y cada noche pensaba en Simonetta. Vivió el resto de su vida obsesionado con su belleza, su pasión, su feminidad y su extrema sensualidad. Quién sabe si se culpaba a si mismo de su repentina muerte. Retrató a su musa en muchas de sus obras. En “Venus y Marte” los dioses son representados por Simonetta y el propio Botticelli.

Casi diez años después de la muerte de Simonetta Vespucci, Sandro Botticelli finalizó “El nacimiento de Venus”. Era la obra más importante del pintor, su particular homenaje al amor que nunca tuvo la oportunidad de convertirse en realidad. ¿O sí? Dejamos sin desvelar este secreto, pertenece solamente a la pareja de los enamorados. Y estar casada no es un sinónimo de estar enamorada, o por lo menos no para siempre y tampoco del mismo hombre. Las personas tienen derecho de ser felices con quién quieren, cuándo quieren y cómo quieren. El ser humano no es el autor del amor, pero sí su mediador. Ese fugaz y maravilloso instante en el que nos damos cuenta de que hemos descubierto a alguien especial, depende de nosotros en la misma medida como depende el sol que se levanta todos los días.

Con el paso de los siglos “El nacimiento de Venus” se convirtió en el cuadro más representativo de Sandro Botticelli. Aunque el pintor seguía pintando después de su obra maestra, sus creaciones eran mucho más dramáticas con regresión estilística hacia modelos antiguos, de tonos oscuros y sombras graves. Sus últimas obras sobre la “Vida de san Cenobio” y la “Natividad Mística” es un claro ejemplo. Creo que fueron pintados sobre el año 1501.

Botticelli toda su vida gozó de protección de la familia de Medici, especialmente de uno de los hermanos que intentaron conquistar a Simonetta en 1476. Probablemente Lorenzo se sentía culpable por la conducta de su otro hermano Giuliano. ¿Sabía Botticelli quién le reveló a su amigo Marco Vespucci el secreto de Simonetta? ¿Se imaginó él quién le ayudó desde la sombra del poder a desestimar la gravísima acusación de sodomía?

En 1502 Botticelli aparece como miembro de un importante comité del patrimonio artístico que iba a decidir la ubicación del David de Miguel Ángel. En el mismo año intenta poner en marcha el primer periódico de carácter satírico para conquistar con su palabra a los nobles de la sociedad renacentista. Sin embargo el proyecto nunca se hizo realidad.

Murió el 17 de mayo de 1510. Qué pena que yo no soy capaz de creer que por fin Alessandro encontró la paz en manos de su amada Simonetta. Él fue sepultado en la iglesia de Ognissanti, en Florencia. Era su parroquia. En ella él realizó el fresco de San Agustín. El teólogo de la historia del pensamiento cristiano cuida en solitario la tumba de la primera figura de la pintura renacentista Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi, apodado Sandro Botticelli.

El contenido de esta botella, lanzada al mar de vivencias y tormentas sentimentales de los que habitan los mares lejanos de la indulgencia pasional, no tiene un destinatario concreto. Pero de algún modo, afecta a todos aquellos que todavía creen que para ser amantes basta con querer, como si para estar enamorado bastaría con desear el amor. Se nos concede un tiempo limitado en nuestro favor para vivir la felicidad independientemente de las circunstancias particulares de cada uno de nosotros. Y quien no lo aprovecha, tendrá el resto de su vida para lamentarlo.

Un comentario en “La botella Nº 56: El nacimiento de Venus

  1. Muy bonita narración, de una historia triste, aunque más triste hubiera sido que Sandro no hubiera conocido el Amor de su vida. Me quedo con la parte positiva, que a veces los sentimientos valen más que mil vivencias. El ha sentido, imaginado, soñado…..y no sabemos si gozado de su Amor por un corto tiempo. Si la muerte no se la hubiera llevado tan joven, quien sabe que hubiera pasado. Puede que las obras de Botticelli hubieran sido todas tan frescas y vivas con el retrato de su amada.

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