La botella Nº 42. Detenido un hombre por viajar en un “Maserati” de Roma a Venecia… ¡por el río Tíber!

Recuerdo haber leído hace muchos años en una guía de viajes que se mire por donde se mire, uno se siente siempre bien en Roma. Es un destino fabuloso. Si uno es creyente, se tiene el Vaticano. Si le gusta la historia, tiene delante los foros donde reviven las fantasmas de Cicerón, de César y de Augusto. Si uno es amante del arte, las iglesias barrocas donde Bernini y Borromini se enfrentan en una lucha de arte. Y si le gusta el cine italiano, en Roma encontrará las imágenes familiares de las películas de Fellini, las siluetas de Gassmann y de Mastroianni. Y si además uno se rinde ante la esencia de una bellísima mujer, tiene la posibilidad de cruzarse por la calle con Monica Bellucci. Es una ciudad eterna, una ciudad mágica, es la cuna de nuestra civilización y es la ciudad de nuestros sueños.

¿Y qué decir de Venecia? ¿Recordáis la canción de Charles Aznavour? “Que profunda emoción recordar el ayer, cuando todo en Venecia me hablaba de amor. Ante mi soledad en el atardecer tu lejano recuerdo me viene a buscar”. Estoy seguro que el joven Marco Amoretti, así se llama el protagonista de la historia de hoy, pensaba lo mismo cuando intentaba llegar de Roma a Venecia a bordo de su flamante coche deportivo, cuando los crueles carabinieri le han detenido por conducir su “Maserati Biturbo”… ¡por el río Tíber!

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