La botella Nº 19: “La metamorfosis” de Kafka y la mutación de la Unión Europea. Capítulo I – La crisis griega

The Metamorphosis by Franz Kafka. France. 2012. Directed by the Quay Brothers. Image courtesy the artists
The Metamorphosis by Franz Kafka. France. 2012. Directed by the Quay Brothers. Image courtesy the artists

En agosto se cumplen cien años desde la publicación de “La metamorfosis” de Franz Kafka. Su obra es tan actual hoy como era hace un siglo. Sus alegorías sirven para reflejar el cáncer de la sociedad contemporánea europea. Kafka, tan realista como un médico aclamado, tan triste como un enfermo humillado, tan grotesco como un bufón de la corte, estampa su diagnóstico de la angustia existencial en boca de Gregorio Samsa. Tiempos oscuros aguardaban entonces a la humanidad y la sangre estaba a punto de ahogar hasta la última esperanza de cualquier ser humano – “el sueño del hombre despierto”.

Dicen que los malos augurios tienen más posibilidades de cumplirse. No lo creo, simplemente nos fijamos más en ellos por pura cuestión de supervivencia de la raza humana. Dicen también que el hombre es el único animal capaz de tropezarse dos veces con la misma piedra. Aquí tampoco estoy de acuerdo: ¡ojala si fuese solo dos veces! La reciente historia nos muestra claramente que la humanidad reitera los mismos errores de pensamiento y de comportamiento y nunca termina de aprender lo suficiente.

No puedo explicar por qué no aprendemos de las mismas lecciones y no sacamos conclusiones de los mismos errores. Probablemente no se puede asumir la responsabilidad de forma colectiva, paso obligatorio para evitar equivocaciones sistemáticas en el futuro. Uno de los personajes más controvertidos y más sinestros del siglo XX solía repetir: “las decisiones se toman de forma colectiva, pero las responsabilidades son personales”. Y le faltó muy poco para sacrificar a más compatriotas suyos que todos los muertos en la II Guerra Mundial.

En el siglo XXI en Bruselas han aprendido la lección estalinista: ahora aquí las decisiones no se toman, simplemente se aplazan. Y las responsabilidades son nulas. Un avance democrático en toda regla. De múltiples ejemplos de la dejadez de funciones, no tengo otro calificativo para referirme a la falta de decisiones por parte de los políticos de la UE, me preocupan más la crisis griega, la crisis en Ucrania, la crisis con los refugiados sirios y la inmigración clandestina. Estos tres problemas pueden acelerar la mutación molecular, génica y cromosómica del cáncer que padece la sociedad europea hacia una epidemia desconocida hasta la fecha.

Acabamos de ver como se ha dado una nueva patada hacia el futuro con la crisis griega. La parodia de un acuerdo logrado entre Atenas y sus acreedores no solucionará nada: no reducirá la deuda, no mitigará la austeridad, no generará riqueza.

http://cincodias.com/cincodias/2015/08/20/mercados/1440055703_208823.html

Dentro de pocos años empeorará la recesión económica sin precedentes en aquel país de la zona euro y volveremos a hablar de un cuarto plan de ayuda. Y lo más kafkiano es que nadie se lo cree estos rescates: ni los que dan, ni los que deben. La estabilidad del acuerdo logrado y su eficacia son tremendamente frágiles. El porcentaje de que Grecia tarde o temprano abandone el euro es alto. Y se ha hecho todo tan mal desde la UE que el posible “Grexit” podrá reventar el euro y provocar que otros países le sigan.

Los “realistas” afirman que ahora la eurozona está mucho mejor preparada para el “Grexit” y que los nuevos cortafuegos financieros impedirán el efecto contagio. Pero la noche después del referéndum griego hubo pánico y el propio “Deutsche Bank” otorgó un 60% a la salida de Grecia del euro, avisando a sus brókeres de la inminente huida de capitales a gran escala si se confirma el abandono de Grecia. ¿En qué quedamos? ¿Estamos o no estamos preparados para un posible “Grexit”? “El castigo del embustero es no ser creído aun cuando diga la verdad” decía Aristóteles.

Ahora hay una nueva corriente de “optimistas” que tranquilizan a los mercados. Dicen que Grecia nunca abandonará el euro ya que tiene una dependencia de las ayudas europeas de tal magnitud, que los griegos no tienen incentivos para llevar su país hacia la autonomía financiera. De locos. Y nadie se siente avergonzado por la estupidez que padece.

¿O hay otros intereses con la crisis griega que no se hacen públicos? ¿Esta es su “hoja de ruta”? La frase de Franz Kafka concluye a la perfección el moderno drama griego: “A partir de cierto punto no hay retorno. Ese es el punto que hay que alcanzar“. ¿Qué opina mi querido lector?

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