La botella Nº7: “La vida es bella” o las donaciones de un prostíbulo a la Guardia Civil.

Jorge Fernández Díaz
La imagen prestada de http://www.elperiodicoextremadura.com con agradecimiento

¡La vida es bella! Y no porque así afirmó Roberto Benigni. Incluso, diría, a pesar de lo que él nos contó en su película. Aquella historia sobre el Guido Orefice, un inolvidable joven italiano de origen judío, nos reventó las almas, arrancó las lágrimas y nos puso colorados delante del espejo de nuestra conciencia colectiva.

Cuando yo digo que la vida es bella, es bella de verdad. Despierta emociones positivas, llenas de humor y de risa, muy necesarias para una sociedad como la nuestra, que deambula casi perdida por la senda de la recuperación económica y social. ¡Fijase que noticia más divertida! Al parecer un prostíbulo financió los actos de la Patrona de la Guardia Civil. Sufragó los gastos de la celebración de la festividad. Y según el artículo publicado en “El País”, la cosa no se limita exclusivamente a esta fiesta ni tampoco solo a Tudela:

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/07/30/paisvasco/1438259053_929792.html

Miro la foto del Ministro del Interior D. Jorge Fernández Díaz, con el gesto torcido dando las explicaciones a esta panda de periodistas barbudos, felices por hallar algo con que poner en apuros a la gente de bien, y pienso que no es para tanto. Los que han el aportado dinero a la Guardia Civil no eran terroristas, no eran traficantes de armas, no eran cárteles de droga. Por Dios, ¡era un simple Club de Alterne!

Aquellos que hablan de trata de blancas, de explotación sexual de mujeres en situación de vulnerabilidad, de economía sumergida etc., o lo hacen con mala fe o no entienden el papel social y necesario para la sociedad que promuevan estos negocios. Y si un capitán de la Guardia Civil presumiblemente asiste a la fiesta de aniversario del club de alterne, al haber sido invitado por el dueño del mismo, no hay que mirarlo a través del prisma de la corrupción. ¿Por qué no hablar de la necesaria imagen de la unión entre los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado con amplias capas de nuestra sociedad? ¡Haz el amor, no la guerra! En fin, definitivamente la vida es bella…

Ahora en serio. Personalmente yo, en el marco de uno de los proyectos que desarrollábamos desde nuestra spin-off universitaria, trabajaba con muchos profesionales de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. La mayoría era gente honrada. Han pasado algunos años, pero hasta hoy guardo el orgullo por un trabajo bien hecho y cuido los lazos de amistad con algunos compañeros de ambas instituciones uniformadas. Delante de mis ojos ellos arriesgaban la vida para arrebatar de las manos de la mafia a las víctimas de explotación sexual, adelantaban su propio dinero para echar gasolina y seguir a los delincuentes, sacrificaban su vida familiar para atender decenas de nuevos casos que se apilaban en las mesas de sus precarios despachos. Y algo más – esto puede saber solo alguien que ha compartido las noches en vela – a diario hacen frente a la profunda consternación y decepción con el género humano que puede convertir hasta un idealista en un cínico perdido.

Así que más allá del comportamiento inapropiado o delictivo de algunos guardias civiles o policías, inaceptable desde mi punto de vista, que mancha el trabajo de muchos compañeros honrados, me sorprende más la opinión del ministro: “sin perjuicio de que la finalidad sea buena, no es aceptable que esas donaciones se hagan desde un local de esas características”. Y me pregunto yo: ¿Y las donaciones de una asociación española de empresarios serían “aceptables”? No tiene “esas características”, tiene “otras”.

No soy jurista ni tampoco experto en la materia, pero creo que, basándose en el sentido común, deberían estar prohibidas todas las donaciones de particulares, profesionales, organizaciones y partidos políticos a los cuerpos y fuerzas de seguridad de Estado. Pero también el Estado debe garantizar la suficiente financiación (con el control correspondiente) de los funcionarios que velan por nuestra seguridad. La política que les obliga a poner una determinada cantidad de multas bajo la amenaza de bajarles el sueldo si no lo hacen, se parece mucho a la táctica de algunos empresarios de hostelería que restan del sueldo de camareros el porcentaje de propinas no entregadas.

El Estado no es un chiringuito y sus policías tampoco son camareros. Su deber es proporcionar el correcto funcionamiento de las instituciones, exigiendo el ejemplar comportamiento de sus funcionarios. La famosa frase «La esposa del Cesar no solo debe ser honesta, sino parecerlo» cobra especial importancia en el momento muy difícil para la sociedad española que debe digerir toda la porquería que está saliendo a la luz.

Así que, querido ministro, proporcione por favor una financiación suficiente a sus subordinados para que no haya necesidad de acudir al “capital de riesgo” y exige la transparencia a sus hombres. Con todas de la ley.

Recuerde por favor que la triste historia de Giosuè de “La vida es bella” era consecuencia directa de problemas sociales, paro y pobreza, agravada con promesas populistas de crear un país más fuerte y unido en el contexto de choque de intereses económicos de las grandes potencias mundiales. Nos estamos jugando algo más que simple “un punto de vista ético”, ¿no le parece?

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