La Botella Nº5: La Inteligencia artificial y la Diplomacia natural

Humano y robótica

La imagen prestada de elmundo.com con agradecimiento

Una gran parte de las noticias que aparecen a diario hacen referencia a la violencia: ¿estamos predeterminados a ella? La repuesta es compleja: por una parte heredamos los factores biológicos que determinan nuestra agresividad, pero por otra es el entorno y la educación que determinan con qué facilidad apretamos el gatillo.

Lamentablemente los avances en materia de la I+D+i no van de la mano con los avances de los valores positivos y universales. Si ya sabíamos que en pocos años vamos a tener coches que se conduzcan solos, era de esperar que sea factible que en años nos encontremos con equipos capaces de seleccionar, fijar y atacar objetivos sin ninguna intervención humana – mucho más allá de los simples drones militares que se manejan por control remoto.

En la Conferencia Internacional de Inteligencia Artificial se hizo pública una carta-advertencia firmada entre otros por el cofundador de Apple, Steve Wozniak; presidente de Tesla y SpaceX, Elon Musk; el responsable de inteligencia artificial de Google, Demis Hassabisi; y el filósofo y experto en el estudio de la conciencia, Daniel Dennett: “Emprender una carrera armamentística militar basada en la inteligencia artificial es una mala idea que debería evitarse mediante una prohibición de las armas autónomas más allá del control humano”. He aquí los detalles:

http://www.lavanguardia.com/tecnologia/innovacion/20150728/54434197064/armas-inteligencia-artificial-kalashnikovs-manana.html

Me sorprende que en España, siendo nuestro país el séptimo mayor vendedor de armamento del mundo, solo un periódico se hizo eco a esta noticia. Desde mi punto de vista, con la experiencia acumulada en fabricación de armamento convencional y el nivel de desarrollo tecnológico actual, especialmente en campo de la inteligencia artificial, España muy pronto será capaz de convertirse en verdadero líder de fabricación de este tipo de armamento.

La sociedad europea en general, y la española en particular, debe posicionarse en asuntos de la Defensa nacional que, hoy por hoy es una cuestión invisible, a pesar de que afecta profundamente a nuestras vidas. Necesitamos urgentemente un debate en la sociedad, mucho más allá del simple y poco productivo grito “No a la Guerra”.

Ni siquiera me preocupa tanto la parte ética del negocio armamentístico, el jugoso pastel de 4.000 millones de euros al año solo en España, o la liberalización paulatina y desaparición de las trabas estatales que caracterizan al mercado europeo actual.

Me preocupa que tenemos una tasa de paro superior al 20% y en estas circunstancias ningún hombre de estado cortará las alas a la industria que genera gran cantidad de puestos de trabajo. Me preocupa el vergonzoso circo con el reparto de refugiados, la tragedia griega y la lucha interna por el poder en Bruselas, que pone en evidencia la fragilidad de la verdadera unión. Me preocupa la baja tasa de natalidad, de las más bajas del mundo entero, que tarde o temprano, pasará factura para completar el ejército profesional que tenemos. Ya surgen voces a favor de devolver el servicio militar obligatorio, cosa imposible ya que la sociedad ha cambiado mucho y la mayoría de los jóvenes españoles no quieren saber nada sobre la mili. Me preocupa el coste que tiene la muerte de los soldados en conflictos bélicos, una verdadera tragedia para sus familias y un peligro electoral para el gobierno. Me preocupa el imparable y sangriento ascenso del IS, sembrando el caos y la muerte no tan lejos de nuestras fronteras. Me preocupa el conflicto de intereses entre los Estados Unidos y Rusia, con la UE por el medio.

Y me preocupo yo mismo – me pongo en lugar de cualquier persona que tiene que tomar una decisión y se me hiela la sangre. Sabiendo que mi país está en el punto de mira, sabiendo que las armas inteligentes minimizarían el número de bajas en las operaciones militares, sabiendo que con armas inteligentes desaparece el problema de completar el ejército y baja el coste de su mantenimiento, sabiendo que la verdadera unión política de los miembros de la UE es frágil y podemos quedarnos solos expuestos ante cualquier peligro, y sabiendo que reunimos las capacidades necesarias para fabricar un armamento muy sofisticado que tiene el mismo factor disuasivo que el armamento nuclear, siendo además mucho más barato y fácil de fabricar, ¿qué decisión debo tomar?

Para acertar en la toma de decisiones no es suficiente ser inteligente y estar bien informado. Tenemos la capacidad de imaginarnos las cosas que utilizamos continuamente para decidir, pero para elegir el escenario que más nos convine, sin darnos cuenta, nos apoyamos en las emociones. Y elegimos entre “lo peor” o simple “malo.”

Dicen que la Unión Europea Europa es un gigante económico, un enano político y un gusano militar. Probablemente por esta razón la doctrina actual de la defensa europea básicamente es la misma que durante de la guerra fría – se basa en la presencia y colaboración con los socios estratégicos globales trasatlánticos en el marco de la OTAN. El Consejo Europeo de Defensa es estéril sin una política común de seguridad y defensa. Y probablemente este estatus “quo” es lo mejor que nos puede pasar de momento.

Lo malo es que nuevamente estamos involucrados en una escalada en la tensión militar que empezó con Ucrania y que culminará con el despliegue en Kaliningrado de los misiles tácticos Iskander-M con cabezas nucleares, cuando la OTAN instale sus sistemas terrestres en Polonia y en la República Checa.

Sabemos que la carrera armamentística no será beneficiosa para la humanidad, pero no podemos pararla sin la activa participación ciudadana. No sé si la nueva Guerra Fría existe sólo en la mente de algunos políticos anticuados, o son los consorcios privados de armamento que promueven la escalada para hacer negocios, o de verdad hay malvados que pretenden conseguir la supremacía mundial, librando nuevas guerras. Y creo que no importa saber la respuesta, aunque probablemente sea una mezcla de todo esto.

Y no importa la respuesta, porque ningún gobierno es capaz de garantizar nuestra seguridad sin contar con el apoyo de su ciudadanía. Necesitamos apostar por la buena vecindad y solucionar nuestros problemas energéticos en el marco de la cooperación y de los acuerdos comerciales con los vecinos. Apostando también por la I+D+i de uso civil, especialmente en el sector de energías renovables en el marco de un plan estratégico europeo.

Pero sin una activa “diplomacia del pueblo”, sin proyectos duraderos de internacionalización de empresas y de entidades, publicas y privadas, incluso al nivel local y regional, no vamos a conseguir nada. En el siglo XXI la diplomacia ya nos un asunto exclusivo de la Casa Real, del Gobierno y de los altos funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores. Es cosa de todos. Y sí, no es una utopía. La entidad que dirijo ya lo ha hecho en su campo, con el apoyo del Cuerpo Diplomático, promoviendo activamente la “Diplomacia del pueblo” y los resultados son esperanzadores.

¿Y qué puede hacer mi lector? Seguramente mucho. Es cuestión de la famosa innovación y del simple deseo de mantener la Paz.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s